Una de las tendencias tecnológicas más llamativas de nuestros días es la realidad virtual, junto a sus hermanas de la realidad mixta y aumentada. Hablamos de la capacidad de recrear mundos digitales en un entorno físico, de suponer realidades y trasladarnos a otros universos.

Sin duda, las aplicaciones de esta tecnología son increíbles en campos como el entretenimiento (PlayStation ya ha hecho de la realidad virtual una de sus grandes apuestas de futuro) o el sector empresarial (con importantes calados en el segmento industrial o de formación). Pero hay un campo mucho más interesante donde la RV está llamada a marcar una era: la sanidad.

No en vano, un reciente estudio de la firma de análisis ABI Research cifraba en 285 millones de dólares el mercado potencial de la realidad virtual aplicada a la medicina para el año 2022. En la actualidad, esa cifra apenas supone 8,9 millones de dólares, con lo que el crecimiento estimado a cinco años vista es más que exponencial.

A continuación tienes 5 ejemplos de para qué se está utilizando la realidad virtual en el ámbito de la salud:

Miembros fantasma

Cuando una persona pierde una extremidad, ya sea por accidente o por enfermedad, suele sufrir un trastorno asociado que se conoce como “síndrome del miembro fantasma”. Se trata de una sensación de dolor en la extremidad amputada, debido a fallos en las conexiones neuronales que debían regular esa región del cuerpo.

Pues bien, un investigador de la Universidad Tecnológica Chalmers, Max Ortiz Catalán, está trabajando en una tecnología de realidad virtual que permitiría, en última instancia, reducir esa sensación crónica que afecta a la calidad de vida de los pacientes.

Su propuesta pasa por mostrarle a los afectados una imagen virtual de su miembro completo y en movimiento, haciendo uso de un monitor, una cámara y un marcador situado en el muñón. De esta forma, el científico espera restaurar el estado cerebral previo a la amputación, mostrándole para ello diferentes movimientos en tiempo real que se obtienen mediante los sensores colocados en la superficie del muñón y que recogerían la actividad eléctrica de los músculos.

En el quirófano

Hablamos ahora de una aplicación no de la realidad virtual, sino de su hermana, la realidad mixta. Como demostraron recientemente el Hospital Gregorio Marañón, la startup Exovite y Microsoft, esta tecnología puede ser utilizada en entornos quirúgicos para acceder más fácilmente a toda la información del paciente, desde un TAC hasta las resonancias, pasando por sus radiografías y modelos de reconstrucción 3D.

En la primera experiencia con la realidad mixta (una operación de tumor muscular), los cirujanos pudieron visualizar sin más dispositivo que unas gafas HoloLens un sinfín de documentación valiosa: material anatómico de consulta 2D, reconstrucción 3D a partir de un TAC y una Resonancia Magnética del paciente, algunas radiografía, los cortes radiológicos de la resonancia magnética, un atlas quirúrgico…

Todos esos datos se muestran sobre una pared, una mesa quirúrgica o sobre el propio paciente, gracias a que las gafas hacen un mapeo total del quirófano y los distintos elementos que existen en la sala.