La prueba está en la última hamburguesa McDonald’s vendida en Islandia. Ha cumplido 10 años y está tan fresca como el primer día. ¿Exageramos? Vas a poder comprobarlo por ti mismo gracias a una webcam.

Hay más de 35.000 restaurantes McDonald’s repartidos por todo el mundo, pero en Islandia el último que había cerró en 2009. Quizá es que con temperaturas bajo cero y con varios meses en donde solo hay 4 horas de luz al día, no apetece salir a tomar una hamburguesa…

El caso es que el 31 de octubre de 2009 cerró el último McDonald’s de Islandia. Hjörtur Smárason compró la última hamburguesa que se vendió, y decidió guardarla como recuerdo. La mantuvo cerrada en una bolsa de plástico durante tres años, y para su sorpresa, comprobó que ni la carne, ni el pan ni las patatas fritas se habían estropeado.

Hjörtur Smárason donó la hamburguesa al Museo Nacional de Islandia en 2012, donde permaneció varios años. Pero tras ese tiempo se la devolvieron, explicando que no tenían medios para preservarla correctamente. Como si la hamburguesa necesitase ayuda para conservarse…

Al final terminó su andadura en el hostal de unos amigos, Snotra House, en donde se exhibe dentro de una vitrina. Han pasado 10 años y la hamburguesa y las patatas se conservan perfectamente. Puedes comprobarlo tu mismo a través de esta webcam que apunta continuamente a la última hamburguesa McDonald’s de Islandia.

¿Por qué las hamburguesas de MacDonald’s no se estropean como otros alimentos?¿Cómo es posible? En Utah y en Australia también se conservan hamburguesas que tienen más de 10 años.

Un portavoz de McDonald’s asegura que es por las estrictas condiciones de limpieza y baja humedad durante su preparación. Tanto la carne como el pan y las patatas conservan muy poca humedad tanto antes como después de cocinadas, y esto hace que las bacterias no las corrompan. Al menos eso es lo que dice la explicación oficial…

¿Te comerías una hamburguesa que fue cocinada hace años? Parece una locura, pero tal como el propio Museo Nacional de Islandia le confesó a Hjörtur Smárason cuando se la devolvieron, faltaban varias patatas fritas porque “algunos visitantes del museo se las comieron“…