Jueves 17 octubre 2019

Por qué activistas y nativos se oponen al telescopio en la cumbre más alta de Hawái

Mauna Kea es la cumbre más alta de Hawái y el lugar elegido por un consorcio para construir el Telescopio de Treinta Metros. La población nativa de la isla rechaza la construcción y se ha organizado para impedirla, pidiendo su traslado a otro punto.

Mauna Kea, la cumbre más alta de Hawái, es un lugar utópico para cualquier astrónomo. En 2009 un grupo de científicos puso los ojos en aquella cima y decidió que era el mejor lugar para instalar el Telescopio de Treinta Metros (TMT, por sus siglas en inglés) que se convertiría en el telescopio de luz visible más grande de la montaña.

Los nativos consideran la montaña un lugar sagrado, rechazan la construcción del telescopio en su isla y llevan años luchando para impedirlo.

Una de las medidas que tomaron fue presentar una demanda asegurando que no se había depositado la cantidad de 1.400 millones de dólares como fianza para devolver a la isla a su estado original incluso en caso de que el proyecto se quedara a medio hacer.

Es una de las varias demandas que se han presentado para intentar frenar el avance del proyecto, pero finalmente llegó el permiso para construir.

Desde que se ordenó la construcción, la población se ha organizado para luchar contra el telescopio de forma física, bloqueando en julio el acceso a la montaña e incluso aceptando las consecuencias de ser arrestados. Los primeros en ser detenidos fueron los kupuna, término que se utiliza para designar a los miembros de más edad que actúan como líderes de la comunidad, porque insistieron en estar en primera línea y se ha abierto una recaudación para pagar fianzas.

Los nativos luchan por una tierra que consideran sagrada, en contra de una “ciencia colonialista” y para preservar un ecosistema que aseguran haber visto dañado en otras ocasiones por experimentos parecidos.

“No es una batalla contra la ciencia”

Los científicos y activistas implicados en la causa de Mauna Kea han denunciado que los medios de comunicación han vendido la historia como una lucha contra la ciencia y han pintado a los habitantes de la isla bajo una luz racista y esterotipada, según lamentan varias voces recogidas en Columbia Journalism Review.

Rosie Alegado, una científica hawaiana, asegura que representar a la cultura nativa hawaiana como contraria a la ciencia moderna es establecer una falsa dicotomía, dice en un artículo en la revista Nature que se titula “Los opositores al telescopio de treinta metros luchan contra el proceso, no contra la ciencia”,

La fotógrafa Cristina Mittermeier ha estado tomando imágenes de la isla para National Geographic y asegura que no se están escuchando las voces de los nativos. “La exploración del universo no tiene que ocurrir en tierra sagrada”, afirma.

Alegado explica que los protectores de Mauna Kea atribuyen la palabra kapu a cómo debe ser tratada la montaña en la que se quiere instalar el telescopio. Este concepto puede traducirse como “restringido” o “prohibido”, o incluso como “santo” o “sagrado”.

Aurora Kagawa-Viviani es otra científica de Hawái que se manifiesta en contra de la instalación del TMT y que considera que la resistencia que están oponiendo la población debe servir para pensar en “otra forma de hacer ciencia”, según escribe en Medium.

“Mauna Kea – con su alta elevación y cielos despejados – ofrece una poderosa oportunidad para estudiar el Universo” reconoce Alegado, “pero ese potencial debe ser sopesado contra el potencial perjuicio añadido”.

La científica recuerda el daño causado al ecosistema por otros telescopios anteriores instalados en la montaña y asegura que “ser cauto no significa estar en contra del progreso”.

Sin embargo, los científicos también denuncian que la oposición ha paralizado toda la actividad astronómica que se lleva a cabo en la cumbre, en la que ya hay 13 telescopios que fueron fundamentales en hitos de este año como la observación de  la roca  Oumuamua o  la primera imagen de un agujero negro.

“La interrupción de las operaciones en Mauna Kea ha tenido un impacto perjudicial significativo en la productividad científica”, explica a El País, Jennifer Lotz, directora del Observatorio Gemini. La investigación en astronomía se hace en red, combinando datos de telescopios de todo el mundo por lo que hay varios proyectos internacionales que también se están viendo perjudicados. 

Además, una encuesta de Civil Beat, un medio de Honolulu, afirmaba que dos tercios de los hawaianos quieren que se construya el telescopio. Otros informes incluso niegan que el telescopio, que asegura estar comprometido con la sostenibilidad y pretende una instalación residuo cero,  vaya a perjudicar el medio ambiente. Tampoco prevé un impacto socioeconómico negativo.

A pesar de todo, los opositores siguen sumando apoyos, entre ellos caras conocidas como Jason Momoa o Dwayne Johnson; e incluso la propia comunidad científica ha emitido una carta abierta para pedir que se detenga la construcción y suma casi 1.000 firmas.

La lucha podría trasladarse a España

“El traslado del TMT a un sitio alternativo en las Islas Canarias también debería ser seriamente discutido en consideración de la comunidad”, concluye Alegado.

En 2017, la compañía aseguró que si seguían encontrando obstáculos en Hawái, “estaremos muy contentos de construirlo en las Canarias. Con el TMT en La Palma podríamos hacer una astronomía maravillosa”. Los protestantes parecen haber tomado nota y han asegurado en medios locales que no permitirían el acceso al telescopio hasta que se comprometieran a construirlo en La Palma.

Ante la resistencia en Hawái, el Instituto de Astrofísica de Canarias solicitó un permiso de construcción del TMT a finales de julio.

Si acaba llegando a España, el TMT se va a encontrar también con resistencia. Ben Magec – Ecologistas en Acción, que se opone a la construcción del TMT en el Observatorio del Roque de los Muchachos por el impacto medioambiental que pudiera tener, siguieron los pasos de los nativos de Hawái y presentaron una demanda asegurando que el permiso de ocupación de los terrenos se tramitó sin la declaración de impacto ambienta. La sentencia judicial les ha dado la razón.

“Si insisten en obtener autorización para construir el TMT en esta área legalmente protegida en La Palma, cada paso dará lugar a acciones legales adicionales por nuestra parte”, aseguran.

Sin embargo, el consorcio del TMT sigue con la vista puesta en Hawái. Fuentes del proyecto aseguran a El Confidencial que la solicitud del IAC no significa que hayan cambiado de idea: “Hawái sigue siendo la opción principal pero, en el caso de que se reactivara La Palma, habría que tener todo en orden para no tener un retraso considerable en la ejecución, de ahí este movimiento”.(TB).


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