Martes 16 julio 2019
Phoenix MediosDomingo 7 julio, 2019
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Hoy en día es difícil imaginarnos cómo sería la vida sin conexión a Internet, y es que para muchos países tener una conexión de alta velocidad se ha vuelto una necesidad de gran importancia para mejorar la economía a través de nuevos y mejores servicios digitales, y prueba de ello la tienen muchos países asiáticos, los cuales año con año mejoran la velocidad de conexión en sus grandes ciudades.

Y ha sido gracias a un nuevo reporte de la Worldwide Broadband Speed League que sabemos cuáles son los países que han mejorado y empeorado su conexión a Internet en los últimos 3 años, donde queda muy claro que los países con las mejores conexiones del mundo no están en América, sino en Europa y Asia.

Los investigadores realizaron mediciones de velocidad de banda ancha en 207 países y territorios durante los últimos 12 meses, descubriendo que que la velocidad media global está aumentando rápidamente.

Para demostrarlo el estudio revela que la velocidad media global de banda ancha medida durante el período comprendido entre el 11 de mayo de 2016 y el 10 de mayo de 2017 fue de 7.40Mbps. La velocidad media global de banda ancha medida durante el período comprendido entre el 30 de mayo de 2017 y el 29 de mayo de 2018 fue de 9,10 Mbps, un aumento del 23,35%. Este año, la velocidad promedio medida en el período comprendido entre el 9 de mayo de 2018 y el 8 de mayo de 2019 fue de 11.03 Mbps, un aumento adicional del 20,65% con respecto al año anterior.

Asimismo se relata que los países que más contribuyen al promedio en aumento son aquellos en países desarrollados que no solo cuentan con una infraestructura más rápida (como la red 4.5G), sino que también están viendo la implementación y el uso más significativo de la tecnología de red más reciente (red 5G).

¿Cuáles son los países con la conexión a Internet más rápida del mundo?

Según la , los países con la mejor velocidad de descarga son:

  1. 1

    Taiwan – 85.02 Mbps
  2. 2

    Singapur – 70.86 Mbps
  3. 3

    Jersey – 67.46 Mbps
  4. 4

    Suecia – 55.18 Mbps
  5. 5

    Dinamarca – 49.19 Mbps
  6. 6

    Japón – 42.77 Mbps
  7. 7

    Luxemburgo – 41.69 Mbps
  8. 8

    Países Bajos – 40.21 Mbps
  9. 9

    Suiza – 38.85 Mbps
  10. 10

    San Marino – 38.73 Mbps
  11. 11

    Noruega – 38.46 Mbps
  12. 12

    Andorra – 38.31 Mbps
  13. 13

    España – 36.06 Mbps
  14. 14

    Bélgica – 35.69 Mbps
  15. 15

    Estados Unidos – 32.89 Mbps
  16. 16

    Letonia – 32.74 Mbps
  17. 17

    Nueva Zelanda – 32.72 Mbps
  18. 18

    Estonia – 31.55 Mbps
  19. 19

    Hong Kong – 31.37 Mbps
  20. 20

    Hungría – 31.10 Mbps

Mbps: Megabits por segundo.

Los países con las velocidades más bajas son:

  1. 1

    Yibuti – 0.88 Mbps
  2. 2

    Santo Tomé y Príncipe – 0.87 Mbps
  3. 3

    Somalia – 0.86 Mbps
  4. 4

    Etiopía – 0.80 Mbps
  5. 5

    Nigeria – 0.71 Mbps
  6. 6

    Turkmenistán – 0.70 Mbps
  7. 7

    Mauritania – 0.59 Mbps
  8. 8

    Guinea Ecuatorial – 0.51 Mbps
  9. 9

    Timor Oriental – 0.45 Mbps
  10. 10

    Yemen – 0.38 Mbps

¿Y México?

Por desgracia para México, nuestro país bajó 13 posiciones en comparación con el año pasado, por lo que se ubica en el lugar 98 del ranking. Esto se debe a que su crecimiento de un año a otro no ha sido tan grande como en otros países en los cuales incluso ya se está desplegando la red 5G.

En nuestro caso la velocidad de descarga promedio es de 6.02 Mbps, por lo que estamos muy lejos de los 85 Mbps que tiene el primer lugar de la lista. (GQ).


Phoenix MediosLunes 1 julio, 2019
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Moya (Perú).- Moya, un distrito andino de Perú donde la mayoría de la población es pobre o extremadamente pobre, aún tiene muchas necesidades básicas por cubrir aunque desde esta semana el acceso a Internet no será una de ellas, algo que ofrece oportunidades para el “desarrollo”, la educación y la medicina.

La tecnología, que llegó este jueves de la mano de la iniciativa Internet para Todos (IpT) encabezada por Telefónica del Perú, era aguardada desde hace meses por este pueblo, situado en la región andina de Huancavelica, y a 3.160 metros sobre el nivel del mar.

Moya es el pueblo elegido para ser el primero de las 1.700 localidades de difícil acceso geográfico de la región que se conectaría este año a la tecnología 4G.

Por ello, en la escuela del pueblo, de solo primaria, no hubo día en que los más pequeños no se preguntaran cuántos días faltaban para el 27 de junio, fecha en que Moya amanecería con Internet.

“Han estado día a día preguntándonos cuándo llegan las tabletas, con la curiosidad de saber qué es lo que podrían descubrir en ese equipo”, contó a Efe Haydee Valenzuela, directora del colegio primario de Moya, en relación a los equipos implementados para que los más pequeños inicien su camino a la digitalización.

El pueblo había visto en los días previos cómo se colocaban las antenas que trasladarían, en datos, las voces y las sonrisas de su gente, pero también los intensos colores de su cielo, y el peculiar turquesa de su río Moya, orgullo del distrito.

El mundo también se enterará, desde ahora, que son una población muy orgullosa de sus raíces y de los logros académicos de muchos de sus hijos pródigos, orgullo que les ha llevado a autodenominarse como ‘Cuna de intelectuales’, tal como está inscrito en la plaza de armas de la localidad.

Primeros puestos en las pruebas de acceso a las universidades públicas de mayor prestigio del país, una profesional que trabaja en la NASA, destacados directores de importantes empresas, son solo algunos de los logros que los hijos, o los nietos de Moya han alcanzado, un potencial que tendrá ahora, en el Internet, a una nueva herramienta que usar en favor del desarrollo de su distrito.

Así confió a Efe Marcelino Rojas, alcalde del distrito de Moya, quien aseguró que esta nueva tecnología “traerá desarrollo”, tanto para los estudiantes, como para toda la población.

“Una oportunidad para las actuales autoridades de Moya de dar a conocer sus riquezas” al mundo, las cuales no han sido del todo exhibidas aún, anotó Rojas.

Por su parte, Maciste Díaz, gobernador regional de Huancavelica, aseguró que la conectividad ayudará a la salud de la población de Moya, gracias a la ‘telesalud’, una herramienta que permitirá conectar a la posta médica de Moya con el Hospital de Huancavelica.

“Desde Moya podrán conectarse con el Hospital de Huancavelica porque próximamente vamos a instalar pantallas de telesalud”, anunció Díaz.

Asimismo, prometió que las aulas del colegio de Moya también llegarán a tener una cobertura de Internet en los próximos meses.

Hasta entonces, la directora y los profesores del colegio primario han iniciado ya un plan para que el entusiasmo por las nuevas tecnologías no se pierda.

“En primer lugar, lo que vamos a hacer es que cada uno de los docentes contará con un plan de datos en los teléfonos y compartiremos Internet con las tabletas para los alumnos”, anotó Valenzuela.

Hasta ello, los niños de Moya no están dispuestos a perder el tiempo, y ya se alistan a conocer al milímetro las posibilidades de las tabletas con las que hoy cuentan.

Se organizan de tal manera que todos puedan acceder a juegos, aplicaciones, y lo que no logran aprender de manera intuitiva, lo preguntan a sus profesores.

“Creo que hay una oportunidad tremenda para seguir ampliando el Internet a pueblos como este, como Moya”, dijo a Efe Pedro Cortez, presidente ejecutivo de Telefónica del Perú, quien destacó el trabajo logrado con las instituciones aliadas como BID Invest, CAF – Banco de Desarrollo de América Latina – y Facebook, para hacer que IpT conecte a los pueblos más alejados del país.

“En el 2019 vamos a poner internet en 1.700 centros poblados de Huancavelica. Eso tiene un impacto impresionante en todas las regiones. Estamos colocando carreteras digitales, pero hay que construir el impacto en la educación, salud, en las personas, y para eso necesitamos alianzas público-privadas”, agregó Cortez.

IpT Perú tiene como meta conectar a todo el país con miras al Bicentenario de la Independencia y hacer de Perú “el país más digital de toda Latinoamérica”.(EFE).


Phoenix MediosLunes 8 abril, 2019
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Internet, como máximo exponente de los avances en la globalización económica y política, ha desarrollado un modelo de gobierno particular. El modelo ha resultado capaz de lidiar con los conflictos que inevitablemente surgen ante una tecnología tan disruptiva y de mantener su naturaleza global.

Aunque Internet es a menudo percibida como un bien público mundial, sus recursos críticos –la infraestructura que hace que Internet funcione como una sola red– están en manos de organizaciones principalmente privadas, que conviven con otros actores del ecosistema, incluidos los gobiernos.

Comencemos por recordar qué es lo que hace que Internet se mantenga funcionando como una red técnicamente única.

Internet se concibe como una red diseñada para permitir la interconexión de diferentes equipos, con el único requisito de utilizar como protocolo de comunicación el Internet Protocol (IP) y tener asignada una dirección IP, que sirve como identificador único para la máquina. Para que una red funcione correctamente y los paquetes de información sepan a dónde deben dirigirse, las direcciones IP tienen que ser necesariamente únicas y, consecuentemente, deben ser gestionadas de manera centralizada.

Así, cuando queremos acceder o enviar un contenido a través de Internet, debemos conocer la dirección IP del destinatario. En realidad, las direcciones IP se traducen, por ejemplo, a direcciones web –como telos.fundaciontelefonica.com–, más fáciles de recordar para los humanos. Para que no haya conflictos, esta conversión también debe hacerse de manera coordinada a nivel mundial.

En los albores de Internet, la labor de coordinar el uso de las direcciones IP era realizada por un estudiante de la Universidad de California, Jon Postel, que registraba y anotaba manualmente cada nueva máquina que se conectaba a la red. A medida que internet fue adquiriendo mayores dimensiones, se hizo imprescindible la creación de un sistema de gestión más escalable y global. En 1998, se constituyó la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), una entidad privada sin ánimo de lucro, que aún en la actualidad continúa realizando las tareas de coordinación de la asignación y adjudicación de identificadores que deben ser únicos, como las direcciones IP y los nombres de dominio –las direcciones web–.

Quién controla Internet

La pregunta de quién controla Internet no tiene una respuesta inmediata. Internet ha desarrollado un ecosistema y una estructura de gobernanza muy complejos.

Los gobiernos y los parlamentos tienen, por supuesto, un papel muy importante en lo que podríamos denominar la gobernanza socioeconómica de Internet, en el ejercicio de sus competencias para elaborar normas y regular el funcionamiento de los agentes económicos, y a través de su participación en organismos multilaterales como Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, la gobernanza técnica de Internet –la que controla los recursos críticos y mantiene la coordinación de direcciones IP y nombres de dominio a nivel mundial– se ha desarrollado con cierta independencia de los gobiernos, o al menos de la mayoría de los gobiernos.

Desde sus inicios, ICANN fue plenamente consciente de que su misión fundamental era eminentemente técnica, pero que su papel trascendía estas cuestiones y tenía implicaciones políticas, y que, a medida que Internet expandía su alcance geográfico, debería esforzarse en involucrar en sus procesos a participantes de todas las partes del mundo.

Por ello, ICANN utiliza una estructura organizativa conocida como multistakeholder o de múltiples partes interesadas en la que la sociedad civil, la comunidad técnica, los gobiernos y el sector privado son tratados en pie de igualdad. El modelo multistakeholder ha resultado exitoso, en tanto en cuanto ha conseguido mantener una red abierta y segura funcionando a nivel global.

Por otro lado, la gobernanza socioeconómica de Internet se encuentra tremendamente fragmentada y lejos de encontrar una solución para abordar los desafíos a los que se enfrenta. Sí ha consolidado un mecanismo asesor muy relevante a través de instituciones como el Foro de Gobernanza de Internet (IGF por sus siglas en inglés, Internet Governance Forum), que sirve de dinamizador de los debates. Sin embargo, el establecimiento de mecanismos sólidos de cooperación transnacional para cuestiones de privacidad, seguridad, derechos humanos o economía digital, es aún limitado.

ICANN y el Gobierno de Estados Unidos

Que internet surge en Estados Unidos seguramente sea conocido por muchos lectores. Podríamos decir que la NSFNet, una red que creó la National Science Foundation para conectar universidades y centros de investigación, es la internet primigenia.

Con la creación de la World Wide Web, una tecnología que se construye sobre Internet y facilita el acceso a la información al ciudadano medio a través de direcciones y enlaces por los que se puede navegar, la internet comercial experimenta un crecimiento acelerado a partir de 1995. Ante esta situación, el Gobierno de Estados Unidos privatizó la NSFNet y delegó la gestión de los identificadores únicos de internet en 1998 a ICANN, organismo fundado a tal efecto.

Sin embargo, el Gobierno de EEUU se reservó una función supervisora a través de un contrato entre ICANN y el Departamento de Comercio (DoC). En este contrato, ICANN se comprometía a continuar siendo una corporación sin ánimo de lucro, con sede en Estados Unidos, transparente, responsable y multistakeholder.

El resto de Gobiernos han participado históricamente en ICANN como un grupo de interés más dentro de la comunidad internacional, representados en el GAC (Governmental Advisory Group). El GAC desempeña una labor muy importante asesorando a la junta directiva en cuestiones en las que se intersectan las actividades y políticas de ICANN y las leyes nacionales o los tratados internacionales.

A pesar de que la función del Gobierno de Estados Unidos ha sido puramente supervisora y nunca ha emprendido acciones sobre el control de los recursos críticos de internet, el vestigial poder de supervisión de Estados Unidos resultaba incómodo para muchos otros gobiernos.

En 2014 el Gobierno de Estados Unidos anunció su intención de renunciar a su contrato con ICANN siempre y cuando se encontrara un mecanismo que sirviera de reemplazo y se mejorara el sistema de rendición de cuentas. Entre las exigencias de Estados Unidos, el mecanismo de reemplazo debía mantener la naturaleza abierta de internet y el modelo multistakeholder. Dicho de otra forma, la solución no podía consistir en sustituir al Gobierno de Estados Unidos por un conjunto de gobiernos.

La solución adoptada ha consistido en la creación de una nueva entidad legal filial de ICANN que gestiona los recursos críticos a nivel mundial. La nueva fórmula ha encontrado un gran apoyo tanto del sector privado como de las asociaciones representantes de la sociedad civil, además obviamente de haber tenido el aval del Gobierno de Estados Unidos, que valoró que la posibilidad de que un gobierno o grupo de gobiernos tomaran el control de ICANN en las nuevas circunstancias era extremadamente remota.

El Foro de Gobernanza

Que se haya creado exitosamente una organización internacional privada sin ánimo de lucro e independiente de los gobiernos para la gestión de los recursos críticos de internet, no quiere decir que los gobiernos hayan quedado al margen de internet. De hecho, Internet ha puesto patas arriba el sistema de organización política establecido hace casi 400 años en torno al concepto de soberanía nacional.

Ya en 2003 el inicio de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (World Summit on the Information Societ, WSIS) canalizaba las preocupaciones de los gobiernos de todo el mundo por los interrogantes que surgían en torno a la gobernanza de una red cada vez más global. Esta cumbre fue auspiciada por Naciones Unidas en dos fases, en 2003 y 2005, celebradas respectivamente en Ginebra y Túnez.

La WSIS culminó con la conocida Agenda de Túnez y el acuerdo para celebrar todos los años, al amparo de Naciones Unidas, un foro de gobernanza de Internet, el IGF, que reuniera a los distintos grupos de interés y que sirviera como espacio abierto y descentralizado para el debate sobre políticas que favorecieran la sostenibilidad y solidez de Internet. El mandato inicial encomendado a la ONU fue de 10 años, que se renovó en 2015 durante otros diez años.

El IGF ha sido una buena plataforma de debate sobre los no pocos desafíos que ha generado internet, en cuestiones como la protección de los menores, la propiedad intelectual, la privacidad, la seguridad, la brecha digital, etcétera. Sin embargo, existe una creciente visión dentro de la comunidad global multistakeholder que cree que es el momento de buscar mecanismos para generar resultados más tangibles.

El propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, decía en la última edición del IGF en París que los “debates sobre gobernanza de Internet no pueden quedarse solo en debates”. Y es que durante los últimos años se han sucedido una serie de acontecimientos que han hecho sumar adeptos a tal visión evolutiva de la gobernanza de Internet.

Espionaje masivo

Podríamos decir que estos acontecimientos se inician en 2013 con las revelaciones del exagente de la CIA Edward Snowden sobre los programas de espionaje del Gobierno de Estados Unidos. El escándalo de espionaje masivo fue el inicio de la manifestación pública de la magnitud del campo de batalla que Internet había venido siendo para la geopolítica.

En 2014, Brasil –cuya presidenta había sido víctima del escándalo de espionaje masivo– acogió una Cumbre Global multistakeholder sobre gobernanza de internet llamada NetMundial, cuyo objetivo fue elaborar la Declaración Multisectorial de Sao Paulo con una serie de principios fundamentales en Internet y una hoja de ruta para el futuro de su gobernanza. A pesar del carácter no vinculante de la declaración, muchos valoraron NetMundial como un paso en la buena dirección por su formato multistakeholder y sus resultados tangibles.

Los escándalos están ayudando a impulsar la búsqueda de mecanismos para la cooperación transnacional y la coordinación de las normas en Internet. Así, el reciente caso Cambridge Analytica volvió a poner el tema en las agendas políticas. Este escándalo puso de manifiesto que la empresa dedicada a las campañas comerciales y políticas había utilizado indebidamente información personal de al menos 50 millones de usuarios de Facebook para favorecer la campaña de Donald Trump. De hecho, en 2018 hemos presenciado diversas llamadas a consolidar los esfuerzos realizados todos estos años en los mecanismos de gobernanza de Internet.

Otra llamada a consolidar los esfuerzos realizados en gobernanza de Internet ha venido por parte de Tim Berners-Lee, inventor de la Web, que presentó su proyecto de “Contrato para la Web” durante la ceremonia de apertura de la Web Summit en noviembre de 2018. Este documento contiene unos principios a los que se pueden comprometer los gobiernos, las empresas y los ciudadanos de todo el mundo para proteger una web abierta y para contribuir en la elaboración de un verdadero “contrato para la web”, que “establecerá las funciones y las responsabilidades de los gobiernos, las empresas y los ciudadanos”.

Multilateralismo

Entre las últimas propuestas, cabe destacar la del presidente francés Emmanuel Macron, que anunció una “llamada para la confianza y la seguridad en el ciberespacio” en la decimotercera edición del IGF, que se celebró en París en noviembre de 2018. En su llamada, Macron acuñaba un nuevo término, el multilateralismo innovador, porque “necesitamos inventar nuevas formas de cooperación multilateral que no solo impliquen a los estados, sino a todos los actores”.

La llamada de París abre una nueva vía en la búsqueda de un cambio de paradigma para la gobernanza socioeconómica de Internet que, con la creciente hibridación entre el mundo físico y el digital, podríamos decir que es la gobernanza socioeconómica sin más.

Sin embargo, existen importantes diferencias culturales y relevantes intereses geoestratégicos que no harán fácil el camino. La llamada de París ha sido firmada por más de cien gobiernos y más de mil actores no gubernamentales, entre ellos empresas como Facebook, Google y Microsoft, y todos los Estados miembros de la Unión Europea. Entre los no firmantes están los gigantes tecnológicos chinos, los Gobiernos de Rusia y China, y también el de los Estados Unidos.(TB).


Phoenix MediosViernes 29 marzo, 2019
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Bogotá.- El 36 % de los colombianos que tienen acceso a internet compra productos en línea, según reveló el primer “Estudio de consumo del comercio electrónico en Colombia”, realizado por el sector público y privado.

El documento detalla que de ese índice, el 19 % compra y paga directamente en línea, mientras que el restante 17 % adquiere artículos en plataformas digitales y paga los productos cuando llegan a su lugar de destino.

El informe fue realizado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic) junto a la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) y la Red Nacional Académica de Tecnología Avanzada (Renata), a través del Observatorio eCommerce.

La jefe de la cartera, Sylvia Constaín, señaló que “el comercio electrónico es una gran herramienta para el crecimiento de las empresas para generar nuevas formas de mercado, aumentar los ingresos y mejorar la productividad del tejido empresarial y contribuir con la reactivación de la economía nacional”.

La funcionaria afirmó además que en el país se está “viviendo la cuarta revolución industrial”, que ha conllevado grandes cambios en los diferentes sectores de la economía, por lo que el Gobierno busca definir políticas públicas para dinamizar el comercio electrónico.

Con el informe se estableció además que el 80 % de los internautas en Colombia “consulta o compara” características y precios de los productos en plataformas digitales.

Los sectores que mayores compras registran por internet son el de moda y turismo, con un 37 % cada uno, seguido por el tecnológico (36 %).

“En ella (la consulta) se corroboró que los canales de acceso preferidos por los colombianos a la hora de comparar y buscar precios de productos o servicios en internet son los buscadores, con 74 % y, luego, las redes sociales con 50 %”, agregó el texto.

Entre tanto, la presidenta de la CCCE, María Fernanda Quiñones, dijo que el estudio entrega un análisis detallado del sector y permite “identificar cuáles son sus fortalezas, qué factores las determinan (…) y en dónde hay que dedicar mayor esfuerzo para promover el comercio electrónico en Colombia”.

Para el estudio, el Observatorio consultó a personas entre los 18 y 75 años en 13 ciudades colombianas entre octubre y diciembre del año pasado. (EFE).


Phoenix MediosMiércoles 13 marzo, 2019
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En la última década se ha incrementado de forma considerable el auge de Internet, las cifras de usuarios conectados en todo el mundo y la democratización digital. Te lo mostramos mediante una infografía.

Para que fue hace una eternidad cuando Internet encendió sus luces, aunque la era digital sea minúscula en comparación con la historia de la humanidad. El 12 de marzo de 1989 Tim Berners-Lee, uno de los padres de la red, publicó la propuesta científica, “Information Management: A Proposal”.

Este documento recoge la idea del científico para la “creación de un sistema de hipertextos basado en Internet para enlazar y acceder a información en distintos ordenadores”. prosigue su avance imparableDesde su implantación, el uso de Internet ha revolucionado el mundo, una tendencia que sigue siendo desigual en torno a grupos de población y países pero que a lo largo y ancho del planeta.

La infografía elaborada por Statista revela los porcentajes de uso Internet en las diversas regiones del mundo, donde el grado de penetración de la red de redes alcanza cotas bien distintas debido a la disponibilidad. Además, empleando información de la Unión Internacional de Telecomunicaciones compara el uso actual -con datos recogidos de 2018- con el del pasado año 2009. 

 Observando lo dispar de la disponibilidad de Internet el 80% de los habitantes de nuestro continente europeo tiene acceso a la Red, veinte puntos por encima que hace una década. Mientras, el caso extremo se encuentra en África, donde la proporción es solo del 24,4%, con datos de la UIT de diciembre de 2018. La cifra eso sí, presenta un aumento relevante en el continente africano en relación a 2009, cuando solamente un 4,7% de la población tenía acceso a Internet. 

El aumento ha sido considerable también en América, donde Internet ha crecido desde el 46,1% de 2009 hasta el casi 70% actual, o en los Estados Árabes, donde un 54,7% de los individuos emplean la red en la actualidad en relación al 21,4%de hace nueve años. El mayor incremento, no obstante, se da en el CEI (la Comunidad de Estados Independientes compuesto por diez antiguas repúblicas soviéticas), donde el acceso a la red ha pasado de una cuarta parte de la población (24,3%) a más de dos tercios (71,3%).

 

Penetración de Internet en el mundo

(Statista).


Phoenix MediosMartes 12 marzo, 2019
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Hoy, 30 años después de mi propuesta original para un sistema de gestión de la información, medio mundo utiliza Internet. Es un momento para celebrar lo lejos que hemos llegado, pero también es una oportunidad para reflexionar sobre lo lejos que tenemos que ir todavía.

La web se ha convertido en una plaza pública, una biblioteca, una consulta de un médico, una tienda, un colegio, un estudio de diseño, una oficina, un cine, un banco y muchas cosas más. Naturalmente, con cada nueva característica y cada nuevo sitio web, la división entre los que usan Internet y los que no aumenta y hace que sea aún más imprescindible lograr que todo el mundo tenga acceso a la Red.

Y aunque Internet ha creado oportunidades, ha dado voz a los grupos marginados y ha facilitado nuestras vidas cotidianas, también ha engendrado oportunidades para los estafadores, ha dado voz a los que difunden el odio y ha facilitado la comisión de todo tipo de delitos.

Con el telón de fondo de las noticias sobre el uso incorrecto de Internet, es comprensible que mucha gente tenga miedo y no esté segura de que la Red sea realmente buena. Pero teniendo en cuenta lo mucho que ha cambiado en los últimos 30 años, resultaría derrotista y poco imaginativo suponer que Internet, tal y como lo conocemos, no se pueda cambiar para mejor en los próximos 30. Si renunciamos a crear una Red mejor, la Red no nos habrá fallado, sino que nosotros le habremos fallado a la Red. Para abordar cualquier problema, debemos definirlo de forma clara. En líneas generales, considero que hay tres causas de las disfunciones que afectan a la web actual:

  1. Las intenciones deliberadas y maliciosas, como el pirateo y los ataques informáticos apoyados por los Estados, la conducta delictiva y el acoso en Internet.
  2. El diseño de un sistema que crea incentivos perversos en los que se sacrifica al usuario, como los modelos de ingresos basados en la publicidad que recompensan comercialmente el cibercebo y la difusión viral de la desinformación.
  3. Las consecuencias negativas involuntarias del diseño benevolente, como el tono enfurecido y polarizado y la calidad de las conversaciones en Internet.

 

Aunque resulte imposible eliminar totalmente la primera categoría, podemos crear leyes y códigos para reducir al mínimo ese comportamiento, como siempre hemos hecho fuera de Internet. La segunda categoría exige que rediseñemos los sistemas de manera que cambie los incentivos. Y la última categoría requiere investigación para entender los sistemas actuales y crear posibles nuevos modelos o modificar los que ya tenemos.

No se puede culpar simplemente a un Gobierno, a una red social o a la mentalidad humana. Los discursos simplistas corren el riesgo de agotar nuestra energía mientras tratamos los síntomas de estos problemas en vez de centrarnos en sus causas. Para hacerlo bien, tenemos que unirnos como una comunidad mundial de Internet.

En momentos fundamentales, las generaciones anteriores se unieron para trabajar unidas para un futuro mejor. Con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, distintos grupos de personas han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre unos principios esenciales. Con el Derecho Marítimo y el Tratado sobre el Espacio Exterior, hemos preservado nuevas fronteras para el bien común. Y ahora también, a medida que Internet modifica nuestro mundo, tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que se reconozca como un derecho humano y se construya en beneficio de todos. Esta es la razón por la que la Web Foundation trabaja con Gobiernos, empresas y ciudadanos para crear un nuevo Contrato para la Red.

Este contrato se presentó en la Web Summit en Lisboa, que reunió a un grupo de personas que coincide en que hay que establecer unas normas, unas leyes y unos criterios claros sobre los que se sustente la Red. Los que lo apoyan adoptan sus principios básicos, y juntos elaboramos los compromisos específicos en cada ámbito. Ningún grupo debería hacerlo solo, y todas las aportaciones serán bienvenidas. Los Gobiernos, las empresas y los ciudadanos hacen su aportación, y nuestro objetivo es conseguir resultados este año.

Los Gobiernos deben adaptar las leyes y las normativas a la era digital. Deben asegurarse de que los mercados sigan siendo competitivos, innovadores y abiertos. Y tienen la responsabilidad de proteger los derechos y las libertades de las personas en Internet. Necesitamos defensores de la Red abierta dentro de los Gobiernos, funcionarios civiles y autoridades elegidas que tomen medidas cuando los intereses del sector privado amenacen el interés general y que se alcen en su favor para proteger la Red abierta.

Las empresas tienen que hacer más para asegurarse de que su búsqueda de beneficios a corto plazo no sea a costa de los derechos humanos, la democracia, los datos científicos o la seguridad pública. Las plataformas y los productos deben diseñarse teniendo en cuenta la privacidad, la diversidad y la seguridad. Este año, hemos observado cómo varios empleados de empresas tecnológicas se han rebelado y exigido mejores prácticas empresariales. Tenemos que fomentar esa mentalidad.

Y lo más importante es que los ciudadanos deben exigir a las empresas y a los Gobiernos que rindan cuentas por los compromisos que adoptan y que ambos respeten Internet como una comunidad mundial cuya base son los ciudadanos. Si no elegimos políticos que defiendan una Red libre y abierta, si no ponemos de nuestra parte para fomentar conversaciones sanas en Internet y si seguimos dando nuestro consentimiento sin exigir que se respeten nuestros derechos sobre los datos, estamos incumpliendo nuestra responsabilidad de hacer que nuestros Gobiernos den prioridad a estos temas.

La lucha por la Red es una de las causas más importantes de nuestra época. Hoy en día, medio mundo usa Internet. Es más urgente que nunca asegurarse de que la otra mitad no se queda rezagada fuera y de que todo el mundo contribuye a crear una Red que fomente la igualdad, las oportunidades y la creatividad.

El Contrato para la Red no debe ser una lista de soluciones temporales, sino un proceso que indique un cambio en la manera en que entendemos nuestra relación con nuestra comunidad digital. Debe ser lo bastante claro para constituir una guía sobre nuestra manera de proceder, pero también lo bastante flexible para adaptarse a la rapidez del cambio en la tecnología. Es nuestro recorrido desde la adolescencia digital hacia un futuro más maduro, responsable e inclusivo.

La Red es para todos, y juntos tenemos el poder para cambiarla. No será fácil. Pero si soñamos un poco y trabajamos mucho, podemos conseguir la Red que queremos. (E).


Phoenix MediosMiércoles 6 febrero, 2019
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Los pueblos indígenas están utilizando los medios digitales tanto para interactuar internamente como para hacer oír sus voces, expresar sus visiones del mundo y reclamar un lugar activo en las agendas globales.

En las últimas décadas, los pueblos indígenas de América Latina han desarrollado, pese a innumerables dificultades, una multitud de medios de comunicación propios: radios comunitarias, agencias de noticias, producciones audiovisuales y fotográficas, blogs, webs, perfiles en Facebook y en otras redes sociales. El proyecto, “Medios indígenas y medios de comunicación indígena en América Latina” (2018) visibiliza estos medios en un mapa que ilustra su profusión y gran diversidad.

Estas sociedades tradicionales producen plataformas digitales de comunicación cuyo objetivo es generar una conciencia social compartida y un nuevo modo de socialización a nivel planetario. En este sentido, los medios indígenas se configuran como una experiencia desde la cual repensar el futuro de la comunicación digital.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en el año 2007, incluye en una mención particular su derecho a establecer sus propios medios de información y a tener acceso, sin discriminación, a los no indígenas.

Miembros de la comunidad panameña de los Gunayala en la emisora de radio. Mónica Martínez Mauri

Desde su aprobación, estos pueblos han reclamado, ante la ONU y ante los Estados, lo que ha quedado formulado como el “derecho a la comunicación indígena”. El respeto a la diversidad lingüística, la promoción de sus identidades y culturas, la financiación estatal de radios comunitarias y otros medios de comunicación propios, el acceso asequible a frecuencias de radio y televisión, el apoyo a la formación de comunicadores indígenas y su protección en el ejercicio de su labor son las principales demandas cuando reivindican su derecho a la comunicación.

Para estas culturas tradicionales, los medios digitales son algo más que un canal de información. La comunicación indígena se valora como un tipo de patrimonio cultural.

La proliferación en las últimas décadas de medios de comunicación indígena muestra hasta qué punto, en lugar de desaparecer por la expansión de la modernidad occidental, estas sociedades son fundamentales para articular nuevas modernidades. Los indígenas participan hoy, y desde la década de 1980, en los debates sobre la construcción de nuevos modelos de Estado, o sobre el futuro de la comunicación digital.

El uso de los medios de comunicación por parte de dichos pueblos está claramente mediado por su cultura. En general, se observa una preferencia por medios que privilegian la oralidad y le otorgan un papel protagonista. De ahí que muchos de los medios indígenas que existen en América Latina sean radios. No solo las altas tasas de analfabetismo propician la expansión de medios radiofónicos, en comunidades altamente alfabetizadas también existe una predilección por la expresión oral en su propia lengua.

Lachiwana, Radio Alter-Nativa. Federación de Campesinos y Campesinas de Cochabamba.

 

Los indígenas, desde sus culturas, usan nuestros mismos medios de comunicación (radio, televisión, cine, agencias de noticias, blogs, etc.) y redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, etc.) para hacer cosas distintas. Su principal objetivo no es sólo informar sino “comunicar”, es decir, organizar comunidades de oyentes/interlocutores a diferentes escalas. La inmediatez y simultaneidad de la interacción entre el ámbito comunitario, indígena, nacional e internacional permite que los medios digitales sean uno de los aspectos más preciados hoy en día.

Para muchas comunidades tradicionales, los medios de comunicación propios son una herramienta política de resistencia y empoderamiento. En algunos casos sirven para documentar los conflictos con la sociedad nacional o con las compañías transnacionales que intentan explotar los recursos naturales que albergan sus territorios.

En otros momentos adquieren una dimensión patrimonial: tienen efectos sobre la conservación de ciertos rasgos culturales y orientan la creatividad. A través de ellos los pueblos indígenas interactúan con el mundo institucional –-museos locales, nacionales o extranjeros–, promocionan sus productos para el mercado nacional e internacional y se construyen como un destino de turismo cultural.

El control que ejercen los indígenas sobre los medios de comunicación suele estar relacionado con el margen de autonomía política que cada pueblo ha logrado negociar con el Estado. Así, por ejemplo, en Panamá observamos como en la comarca de Gunayala, una región poblada por unas 30.000 personas en la que se reconoce territorio y auto-gobierno al pueblo guna, existen programas de radio, producciones fotográficas y audiovisuales, espacios de comunicación en redes sociales, blogs y plataformas digitales online (youtube), producidos por sus propias instituciones.

Desde el año pasado, cuando la señal de telefonía móvil lo hizo posible, los gunas retransmiten las asambleas de su congreso general a través de Facebook live para que todos los gunas que tienen acceso a Internet –desde la comarca o la ciudad– puedan seguir los debates de su máxima autoridad política. En este sentido, la retransmisión de los debates que tienen lugar en el seno del congreso y las opiniones que expresan las personas que los miran desde la distancia suponen un paso más hacia la gobernabilidad interna de la comarca. También permiten ampliar la comunidad, creando una esfera que no está separada de la vida social, sino que es una parte integral de ella.

Bila Burba, cortometraje de Duiren Wagua.

 

Con todo, los nuevos medios como Facebook, WhatsApp o Instagram, todos muy populares entre los gunas, se han convertido en una esfera más de socialización y han terminado con la poca intimidad que quedaba en el universo social guna.

En el mundo indígena de hoy, el uso de los medios digitales se adapta a las formas de sociabilidad tradicional, sirve para retransmitir reuniones y crear espacios de decisión más plurales. En este sentido podemos concluir que desde la antropología social no solo se observa que son una manera de informar y comunicar sino de socializar. En lugar de promover el individualismo suponen una propuesta de innovación en la formas de sociabilidad, que desbordan las relaciones cotidianas para jugarse en un contexto global.The Conversation(TB).

 


Phoenix MediosJueves 24 enero, 2019
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Corea del Norte, China, Turquía, Sudán. Hay muchos países donde conectarse a internet es prácticamente imposible, debido a la censura de sus gobiernos totalitarios. En otros en cambio los controles se ciñen al respeto de la propiedad intelectual. Internet, como el agua o los alimentos, es un bien mal repartido.

Turquía acaba de ser noticia por una nueva medida de censura online, prohibiendo el acceso de sus ciudadano a Wikipedia. El país que dirige Tayyip Erdogan acumula un interesante historial de bloqueos similares, y desde luego no es el único. China, Venezuela, Bielorrusia, Libia, o Siria están presentes año tras año en triste clasificación de países que censuran o ponen restricciones a la Red.

Con la excusa de controlar la criminalidad en internet y garantizar la seguridad de sus ciudadanos, estos países supervisan todo cuanto se vuelca en la Red o directamente impiden el acceso a determinados sites y plataformas, siendo las redes sociales muchas veces las más vetadas, ya que son el canal por excelencia para expresas opiniones e ideas.

Por lo general, la censura digital es directamente proporcional a la política represiva y de supresión de libertades que impera en cada país. Sobre todo cuando hablamos de censura ideológica, ya que luego están los controles en la Red enfocados a proteger la propiedad intelectual y perseguir la piratería, los cuales son habituales en países del primer mundo y con regímenes democráticos (en España tenemos el ejemplo de los torrents).

La pornografía es otro de los contenidos de Internet que más se persiguen en los países con regímenes políticos dictatoriales o represores.

Para conocer en profundidad el nivel de libertad en la Red que se disfruta en ciertos países del mundo y del que carecen otros, desde Who is hosting this han elaborado un completo informe en el que analizan uno a uno qué tipo de restricciones se aplican, sobre qué contenidos, y en cuáles el acceso está directamente prohibido.

Censura en Internet por continentes

Según el informe, Oceanía y América son los continentes con mayor libertad en la Red, seguidos de Europa. En la tierra de los canguros sólo se persiguen las copas ilegales, mientras que en América hay países como Cuba donde la pornografía está prohibida y aún se restringen ciertos contenidos políticos y las redes sociales, como ocurre en Honduras.

En Europa, el acceso a contenidos pornográfico está prohibido en Bielorrusia, Moldavia y Turquía. Estos dos últimos países también aplican censura digital en ciertos portales de información y en plataformas sociales. En el informe se recoge que Reino Unido las aplica en webs pornográficas, lo mismo que Grecia, que también ejerce cierto control sobre las redes sociales.

En Asia es donde encontramos más restricciones al libre uso de internet: países como China, Irán, Indonesia, Siria, Vietnam o Arabia Saudí ejercen una censura férrea sobre la Red o directamente tiene prohibido el acceso a ella (como ocurre en Corea del Norte).

África le sigue de cerca, lo que ocurre que allí hay grandes contrastes: mientras hay países como Argelia o Mali donde apenas hay niveles de restricción (sólo a contenidos piratas), en otros como Somalia, Sudán, Etiopía o Burundi sus ciudadanos no pueden utilizar redes sociales o acceder a contenido político de ningún tipo.

Si quieres echar un vistazo al informe completo, tienes estos y otros datos en esta infografía:

 

 

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Phoenix MediosJueves 10 enero, 2019
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La siguiente infografía de Visual Capitalist revela cuáles son los 20 gigantes online que gobiernan Internet desde 1998, revelando qué grandes páginas web dominaron la red en distintos períodos desde entonces.

Puede parecer que fue ayer, pero los principios de final de siglo –a.k.a los noventa– se antojan cada vez más lejanos. Hoy en día vivimos en un mundo hiperconectado y hambriento -incluso adicto- a las nuevas tecnologías, en el que podemos hacer la compra a través de Internet, subir vídeos y fotografías de lo que hacemos cada momento, formarnos desde el smartphone o recibir diagnóstico médico a través de una pantalla.

Si echamos la vista dos décadas atrás, muchos de los principales sitios web en 1998 eran básicamente agregadores de noticias o portales de búsqueda, que con el paso del tiempo se diversificaron en aplicaciones móviles, numerosos servicios y constelaciones de submarcas. De esta manera, veinte años después los sitios web más grandes del mundo son propiedades web complejas e interconectadas. La infografía elaborada por Visual Capitalist analiza la evolución de los gigantes de Internet desde 1998 a día de hoy, parándose en cada lustro para ver qué plataformas estaban en la cima. 

Para millones de personas curiosas de finales de los 90, el icónico disco compacto de AOL fue la llave que abrió la puerta a la World Wide Web. En su apogeo, se estima que 35 millones de personas accedieron a Internet utilizando AOL. En 1999, AOL montó la burbuja de Dot-com a niveles vertiginosos, con una valoración que ascendió a los 222.000 millones de dólares.

A medida que el uso de Internet comenzó a alcanzar una masa crítica, los servidores web como AngelFire y GeoCities facilitaron a las personas la creación de un nuevo hogar en la Web, especialmente la segunda, que albergó millones de sitios web y democratizó la creación de contenido online. Finalmente fue cerrada por Yahoo en 2009, un buscador que se quedó con la mejor parte del pastel y que hoy, adquirida por Verizon, ha cedido su trono a Google, indiscutible entre los buscadores.

Otro gigante que comenzó siendo un granito de arena en los noventa fue Amazon: la librería digital concebida desde un garaje por Jeff Bezos hoy es el ecommerce más famoso y usado del planeta, además de la compañía mejor valorada del mundo, incluso por delante de Apple y Microsoft. Incluso en el año 2013, lugares que hoy se antojan lejanos como About.com, Ask.com y Answers.com se encontraban entre los sitios web más grandes de los Estados Unidos. Google parece haber devorado todos estos sites, convirtiéndose en fuente universal de respuestas.

Las redes sociales han superado su etapa de modas y ahora constituyen un hilo digital común que conecta a las personas en todo el mundo. Mientras que Facebook se colocó rápidamente en el top 20 allá por 2008, otras marcas infundidas en redes sociales tardaron más en convertirse en gigantes de Internet. Sin embargo, en 2018 se han incluido Twitter o Snapchat, mientras que LinkedIn y Pinterest también han escalado posiciones aunque sin llegar a lo más alto de la clasificación.

Los 20 gigantes online que gobiernan Internet desde 1998

(Visual Capitalist).


Phoenix MediosSábado 8 diciembre, 2018
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Ginebra.- Por primera vez desde que comenzara el desarrollo de internet hace casi medio siglo, el número de personas conectadas a la red supera ya al de aquellas que aún no tienen acceso, según datos publicados hoy por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La agencia especializada de Naciones Unidas estima que actualmente unos 3.900 millones de personas (51,2 por ciento de la población mundial) utiliza internet, lo que, en palabras del secretario general de la UIT, Houlin Zhao, “es un importante paso hacia una sociedad de la información más inclusiva”.

Zhao señaló, sin embargo, que no debe olvidarse que todavía hay millones de personas sin acceso a la red de redes, por lo que animó a “una mayor inversión de los sectores públicos y privados” con el fin de que “la revolución digital no deje a nadie desconectado”.

Incluso en los países en desarrollo la cifra de conectados a la red se acerca a la mitad de la población, con un 45,3 por ciento del total en 2018, mientras que en las naciones desarrolladas se alcanza ya el 80,9 por ciento, frente al 51,3 por ciento de 2005.

Según las nuevas cifras de la UIT, África es la región donde el acceso a internet ha crecido más en términos relativos, desde el 2,1 por ciento de la población total en 2005 al 24,4 por ciento en 2018.

Casi la mitad de las familias en el mundo tiene en casa un ordenador (frente a la cuarta parte en 2005), aunque aún existe una gran brecha entre el porcentaje en países desarrollados (83,2 por ciento de familias) y el estimado en naciones en desarrollo (36,3 por ciento).

La UIT subraya que la integración de internet con las telecomunicaciones vía móvil (celular) que desde la pasada década se inició con los teléfonos inteligentes ha sido uno de los principales factores para el ascenso del número de personas conectadas.

Mientras las líneas de telefonía fija continúan en descenso, las suscripciones de móvil ya superan en número a la población mundial, puntualiza la agencia.

Dentro de ese uso del móvil, también llama la atención en las estimaciones de la UIT el fuerte aumento de las suscripciones de banda ancha, cuya proporción era de 4 por cada 100 habitantes en 2007 (268 millones) y ahora alcanza el 69,3 por ciento (5.300 millones).

Destaca también el dato de que la cobertura de móvil llega ya al 96 por ciento de las áreas pobladas en el planeta, mientras que la de internet -tanto en línea como a través de conexiones 3G o superiores- alcanza un 90 por ciento de las zonas habitadas.(EFE).



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