domingo 09 agosto 2020
Phoenix Mediossábado 8 agosto, 2020
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Río de Janeiro (EFE).- La icónica playa de Copacabana en Río de Janeiro amaneció cubierta este sábado de cruces negras y globos rojos para rendir un homenaje a las casi 100.000 víctimas que ha dejado la pandemia de coronavirus en Brasil y protestar por la forma en la que el Gobierno de Jair Bolsonaro ha conducido la crisis sanitaria.

Brasil, el segundo país del mundo más afectado, reportó 1.079 muertes y 50.230 contagios por la COVID-19 en el último día, con lo que el número de víctimas subió hasta los 99.572 y el de casos confirmados se aproxima a los tres millones.

Para homenajear a quienes perdieron la vida por la COVID-19, mil globos inflados con helio fueron esparcidos en la playa más famosa de Brasil y un centenar de ellos permanecieron anclados sobre cruces negras simbolizando a las víctimas que perdieron la vida en su lucha contra el virus.

El tributo, organizado por la ONG Río de Paz, vinculada a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), también fue escenario de protesta por la gestión del Gobierno del líder ultraderechista frente a la pandemia, uno de los más escépticos sobre la gravedad de la enfermedad, a la que ha llegado a calificar de “gripita”.

De manera pacífica, la manifestación se sintetizó en un cartel de cuatro metros de largo que fue plantado frente a las cruces.

Con la frase “100 MIL: ¿Por qué somos el segundo país en número de muertos?”, el cartel resumía el sentir de muchos brasileños pero sobre todo el de los familiares de las víctimas, muchos de los cuales han sentido el abandono del Gobierno, la ineficacia de los servicios públicos de salud y la falta de empatía.

“Está equivocado el que cree que esto (COVID-19) es una “fake news”, que es una cosa política. Este aquí es Hugo, mi hijo de 25 años, él no era político, él era un ciudadano, era una persona que murió por COVID-19 a los 25 años”, aseguró a EFE Marcio Antonio do Nascimento Silva, un taxista que perdió a su hijo en Río, al comienzo de la pandemia.

“A las personas que no tienen empatía, que creen que porque no les ha pasado a ellas pueden criticar, espero que (esto) no pase con ustedes. Procuren cuidarse, usar mascaras, alcohol gel. Yo soy víctima de COVID, yo tuve COVID y conseguí curarme, pero muchas personas no se curan como Hugo, que no se curó”, agregó.

En medio de la desescalada gradual que se adelanta en Río de Janeiro por la pandemia, cientos de curiosos acompañaron la jornada que se ubicó frente al emblemático hotel Copacabana Palace, una joya arquitectónica de la ciudad, fundado en 1923 e incluido en la lista del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil.

Mientras unos criticaron el homenaje por considerarlo “una payasada” y tildarlo un acto “de izquierda”, otros defendieron la simbología del tributo y pidieron respeto.

El homenaje terminó con la soltura de los globos que abandonaron la playa y se esparcieron por el cielo azul de la ciudad.


Phoenix Mediosviernes 7 agosto, 2020
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Brasilia(EFE).- El Ministerio de Defensa de Brasil anunció este viernes que, debido a la pandemia de coronavirus, las Fuerzas Armadas no participarán en el tradicional desfile militar que cada 7 de septiembre celebra la Independencia del país.

La decisión fue oficializada en el Diario Oficial, en momentos en que Brasil, el segundo país más afectado por la COVID-19 en el mundo por detrás de Estados Unidos, se aproxima a los 100.000 muertos, con casi 3 millones de casos.

“Como es de amplio conocimiento, el país, como considerable parte del mundo, enfrenta la pandemia de COVID-19” y “las autoridades sanitarias” no recomiendan “la promoción de eventos que puedan generar aglomeraciones de público”, dice el texto.

La decisión es válida para el desfile que se celebra cada año en Brasilia, que suele ser presenciado por unas 50.000 personas y que debería encabezar el presidente Jair Bolsonaro, y también a otras conmemoraciones de la fecha patria que se realizan en todo el país.

Brasil se independizó de Portugal el 7 de setiembre de 1822 y la fecha, declarada festivo nacional en 1949, es celebrada con desfiles militares que no habían sido cancelados nunca desde 1889.

Bolsonaro, uno de los mandatarios más negacionistas de la real gravedad del coronavirus, que incluso llegó a contraer y del que ya se ha recuperado, lamentó este jueves el elevado número de muertos por la enfermedad en el país, pero pidió “seguir adelante”.

“Lamentamos todas las muertes. Ya está llegando al número 100.000, tal vez hoy. Hay que seguir adelante. Seguir adelante y buscar una manera de zafarse de este problema”, dijo el mandatario en su tradicional transmisión semanal vía redes sociales.

Además del desfile militar del 7 de septiembre, en Brasil ya se han cancelado otros multitudinarios eventos programados para los próximos meses, como las fiestas de fin de año en las playas de Copacabana, de Río de Janeiro, y en la avenida Paulista, corazón financiero del estado de Sao Paulo.


Phoenix Mediosviernes 24 julio, 2020
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Río de Janeiro (EFE).- La Corte Suprema de Brasil ordenó este viernes a la red social Twitter suspender las cuentas de políticos, empresarios y personalidades allegadas al presidente del país, Jair Bolsonaro, que son investigados por presunta diseminación de noticias falsas y ataques en las redes contra el máximo tribunal.

La decisión fue del magistrado Alexandre de Moraes, quien envió una orden legal a la red social para sacar del aire los perfiles de siete defensores del líder ultraderechista, entre los cuales figuran el veterano político Roberto Jefferson, presidente del Partido Laborista Brasileño (PTB), y el reconocido empresario Luciano Hang, dueño de la cadena de almacenes Havan.

Asimismo, fueron suspendidas las cuentas de tres empresarios más, un bloguero y un asesor de la asamblea de Sao Paulo.

Al intentar acceder a los perfiles suspendidos aparece un mensaje que dice “Cuenta retenida” y, debajo, una nota explicativa que señala que fue suspendida “tras una orden de la Corte Suprema”.

No es la primera vez que el máximo tribunal ordena acciones contra este grupo de seguidores del mandatario brasileño.

En mayo, algunos “bolsonaristas” fueron objeto de allanamientos ordenados en el marco de una investigación abierta en 2019 para indagar las amenazas, ofensas y noticias falsas vertidas contra magistrados de la Corte Suprema.

De acuerdo con la cadena televisiva Globo, los abogados de algunos de los implicados apelaron la decisión del magistrado.

Las acciones del Supremo también se han encaminado hacia quienes han financiado manifestaciones antidemocráticas pidiendo acabar con el Congreso y el Supremo.

A mediados de junio y a petición de la Fiscalía, el Supremo ordenó el arresto de algunos militantes acusados de liderar las manifestaciones y la realización de 21 allanamientos a residencias de cinco allegados del presidente Bolsonaro.

Bolsonaro, cuyo Gobierno tiene un marcado acento militar y es un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), mantiene un pulso con los poderes legislativo y judicial, que han suspendido o matizado algunas de sus más polémicas medidas, como la liberación de armas a la población civil.


Phoenix Mediosmiércoles 22 julio, 2020
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México (EFE).- El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró este miércoles que lo más importante para evitar contagios de COVID-19 es cuidarse y cumplir las recomendaciones por encima del uso de cubrebocas.

“Lo más importante es que hemos aprendido a cuidarnos en estos tiempos. Que nos cuidemos, que cada uno de nosotros nos cuidemos y no sea por obligación, sino que tomemos conciencia de que depende mucho no enfermarnos, en este caso no contagiarnos, de nuestra actitud”, aseveró en su conferencia diaria desde Palacio Nacional.

El mandatario defendió que el uso de cubrebocas “no tiene que ser por decreto, por orden” ya que los ciudadanos son “mayores de edad” y saben cuidarse.

Asimismo, López Obrador se quejó de que los medios relacionen que los presidentes Donald Trump, Jair Bolsonaro y él no usen cubrebocas con la cantidad de muertos por la pandemia en Estados Unidos, Brasil y México, “como si eso tuviese una relación”.

“Para empezar no toman en cuenta la población de cada país. Es muy feo, de mal gusto, las comparaciones cuando se trata de personas fallecidas. No queremos que nadie pierda la vida. Pero en proporción a nuestra población, lo nuestro se ha ido superando con el apoyo de la gente”, afirmó.

Hasta ahora, la COVID ha dejado 356.255 casos confirmados en el país y 40.400 defunciones en México.

López Obrador se refirió también a “las otras pandemias” que azotan México y que han agravado los efectos de la enfermedad en el país, en referencia a padecimientos crónicos como la obesidad, la hipertensión o la diabetes.

“Lo que le dije y lo repito en la plática al presidente Trump. Es una vergüenza que tenemos otras pandemias, nada más que no se habla de las otras pandemias. Con todo respeto, Estados Unidos primer lugar (mundial) en obesidad, México segundo lugar”, manifestó, antes de recordar que México es líder mundial en obesidad infantil.

Estas reflexiones sobre el uso de cubrebocas llegaron tras ser cuestionado por las palabras del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien había asegurado que ese utensilio ayudaría a la recuperación económica.

“Creo que está muy desproporcionado. Ojalá y fuese eso. Si fuese el cubrebocas una opción para la reactivación de la economía me lo pongo de inmediato, pero no es así”, reaccionó el presidente.

Asimismo, Herrera, presente en la conferencia, explicó que había hecho esa afirmación como una “analogía para decir que en la reactivación económica vamos a tener que tener medidas de cuidado”.


Phoenix Mediosjueves 16 julio, 2020
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Sao Paulo (EFE).- Entre el 18 % y el 22 % de la soja y la carne bovina que Brasil exporta anualmente a la Unión Europea procede de la actividad ilegal de deforestación en las regiones brasileñas de la Amazonía y el Cerrado, según reveló un informe publicado este jueves en la revista Science.

Los autores acusan además al Gobierno de Jair Bolsonaro de “alentar” la deforestación en tierras privadas y públicas “desafiando el Código Forestal de Brasil y el acuerdo de moratoria de la soja, que prohíbe la tala de bosques para la producción de granos”.

Brasil es el mayor productor de soja mundial, seguido por Estados Unidos y Argentina, mientras que el gigante suramericano también ocupa el primer lugar en la exportación de carne bovina del mundo.

“Las manzanas podridas del agro-negocio brasileño” es el título del estudio publicado en Science, el primero que identifica los productos cultivados en el mayor país latinoamericano responsables de la llamada “soja contaminada”, es decir, provenientes de la deforestación ilegal.

“Muestra quiénes son las ‘manzanas podridas’ de la agricultura brasileña que destruyen los bosques para saciar el apetito europeo”, señalaron los autores del informe.

Fueron un total de 12 investigadores de Brasil, Alemania y Estados Unidos los que desarrollaron un software para analizar 815.000 propiedades rurales brasileñas e identificar las áreas de deforestación ilegal asociadas a la producción de soja y carne bovina a fin de calcular la cantidad de producción destinada a la Unión Europea.

DEFORESTACIÓN “SISTÉMICA”

El artículo revela que entre el 18 % y el 22 % de las exportaciones anuales brasileñas a la Unión Europea son resultado de la deforestación ilegal, aunque los expertos alertan que el porcentaje podría ser mayor.

En una entrevista con Efe, Raoni Rajao, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais y autor principal del artículo, alertó que la deforestación con vistas a la exportación es “sistémica”.

“Es un número interesante. Por un lado, es sorprendentemente poco, porque quiere decir que en el 80 % no encontramos evidencias de deforestación” pero “al mismo tiempo, este 20 % son millones y millones y millones de toneladas”, dijo Rajao.

Los investigadores concluyeron que el 45 % de los exportadores de soja y carne de la Amazonía, considerada el pulmón vegetal del planeta, y el 48 % del Cerrado, la sabana tropical más grande del mundo, “desobedecen los límites de deforestación establecidos por el Código Forestal”.

De las 53.000 propiedades productoras de soja de estas dos regiones brasileñas, el 20 % cultivaron el producto en tierras deforestadas desde 2008.

De todas las importaciones anuales de soja de la Unión Europea, aproximadamente el 41 % (es decir, 13,6 millones de toneladas) provienen de Brasil y, de esta cantidad, el 69 % proceden de la Amazonía y el Cerrado.

Alrededor de dos millones de toneladas de soja cultivadas ilegalmente por año podrían haber llegado a los mercados europeos.

Lo mismo acontece con la carne bovina de Brasil, desde donde la Unión Europea importa unas 189 toneladas por año.

Los autores del estudio descubrieron que de un total de 4,1 millones de cabezas enviadas al matadero, al menos 500.000 provienen directamente de propiedades ilegalmente deforestadas, una cifra que representa el 2 % de la carne producida en la Amazonía y el 13 % de la producción del Cerrado.

FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA

De acuerdo con el estudio, la transparencia de datos y el control científico son las “armas más eficaces” para luchar contra la deforestación ilegal en el país.

En este sentido, los expertos afirmaron que el gigante suramericano “no puede ignorar este problema” porque “ya posee los medios” necesarios para actuar de forma “rápida y decisiva” contra los infractores.

“Pero existe una diferencia entre el potencial y el uso”, dijo Rajao, quien insistió en la necesidad de tener “voluntad política”.

El investigador criticó al actual Ministerio de Medioambiente, Ricardo Salles, al que acusa de demostrar una “falta de empeño para hacer valer la ley”.

En junio de 2020, Brasil reportó casi un 20 % más de focos de incendio en la Amazonía frente al mismo mes del año pasado, mientras la deforestación en el bioma ya se había disparado un 85 % en 2019 respecto a 2018, concediendo con el primer año del ultraderechista Jair Bolsonaro en la presidencia del país.

La publicación de Science llega un día después de que Amnistía Internacional (AI) divulgase un estudio en el que alertaba de que la compañía brasileña JBS, la mayor procesadora de carne del mundo, incluyó cortes de ganado criado ilegalmente en áreas protegidas de la Amazonía.

NECESIDAD DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL

La preocupación por la producción agrícola de origen ilegal llevó a varios líderes europeos a criticar abiertamente al Gobierno brasileño.

El acuerdo entre la UE y el Mercosur, del que Brasil es miembro, está paralizado por la negativa de algunos parlamentos europeos, opuestos a la gestión medioambiental del gabinete de Bolsonaro.

La oleada de incendios en agosto de 2019 desató críticas entre la comunidad internacional y la sociedad civil por la supuesta inacción del mandatario brasileño, quien ha defendido públicamente la explotación de los recursos naturales en toda la Amazonía, incluidas las reservas indígenas.

No obstante, debido a la presión internacional -un grupo de bancos de inversión extranjeros llegó a pedir al Gobierno brasileño cuidado con el medioambiente-, la Administración de Bolsonaro acaba de publicar un decreto que prohíbe durante 120 días el uso de fuego para la siembra.


Phoenix Mediosmiércoles 8 julio, 2020
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Brasilia (EFE).- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que en las últimas semanas había moderado el tono de su permanente embate ideológico, se ha recluido aún más y despacha ahora desde su residencia afectado por la COVID-19, que siempre ha menospreciado.

Bolsonaro, quien la víspera anunció que ha contraído un virus que en algún momento había calificado de “gripecita”, a pesar de que ya infectó a 1,6 millones de brasileños y segó la vida de más de 67.000, mantuvo su agenda de este miércoles, mediante videoconferencias con algunos de sus ministros.

Febril en las redes sociales, también ha publicado vídeos en los que, pese a las dudas que existen en el mundo científico, promueve el uso de un derivado de la cloroquina para tratar la COVID-19 y se muestra tomando el polémico antipalúdico.

“A los que van en contra de la hidroxicloroquina, pero no dan otras alternativas, lamento informales que estoy muy bien usándola y con la gracia de Dios viviré aún por más tiempo”, afirmó Bolsonaro.

Fiel a su negacionismo, este mismo miércoles vetó 14 artículos de una ley aprobada por el Parlamento para contener la expansión de la pandemia entre los indígenas, que por sus precarias redes sanitarias son uno de los focos de preocupación en Brasil.

Entre los puntos vetados, que según el Gobierno creaban pesados compromisos presupuestarios sin determinar su impacto fiscal, uno obligaba al Estado a garantizar el acceso de los indígenas “al agua potable” y otro establecía la “distribución gratuita de materiales de higiene, limpieza y desinfección en las aldeas”.

Sin embargo, casi al mismo tiempo, un juez del Supremo determinó que el Gobierno deberá, en un plazo de diez días, “elaborar un plan y crear barreras sanitarias en las tierras indígenas”, en las que hay unos 12.000 contagios y cerca de 450 muertos.

UN CONFLICTO DE PODERES EN PLENA PANDEMIA

Antes de contraer el virus, el líder de la ultraderecha brasileña ya había entrado en conflicto con el Parlamento y la Corte Suprema, que actuaron como “reguladores” de medidas adoptadas por el Gobierno en línea con el desdén que Bolsonaro ha tratado laCOVID-19.

Tanto las cámaras como el Poder Legislativo moderaron el tono de decisiones del presidente para intentar impedir cuarentenas y otras iniciativas que paralizaron virtualmente las actividades económicas, que según Bolsonaro serían “peores” que la propia pandemia.

La firma postura de los otros dos poderes motivó manifestaciones de partidarios de Bolsonaro, que coparon las calles para exigir una desescalada, respaldados muchas veces por la presencia de su líder, pese a que llegaban a pedir una “intervención militar” para “cerrar” el Parlamento y la Corte Suprema.

La escalada de ese conflicto institucional llegó al punto de que grupos radicales de ultraderecha alineados con Bolsonaro amenazaron en las redes sociales a jueces y parlamentarios y hasta simularon un “bombardeo” a la sede del Supremo con fuegos artificiales.

EL “CLAN” BOLSONARO Y SUS ENREDOS JUDICIALES

Esa situación ha coincidido con el avance de procesos judiciales que también ya habían sosegado un poco a Bolsonaro y afectan a tres de sus hijos que actúan en política: el senador Flavio, el diputado Eduardo y el concejal Carlos.

En los tres casos, investigados por irregularidades diversas que son más serias en el caso del senador Flavio Bolsonaro, sospechoso de incurrir en actos de corrupción en la época en que era diputado regional en Río de Janeiro.

Para más males, el propio mandatario está bajo investigación en el Supremo y en la Justicia Electoral. En el primer caso, por unas supuestas interferencias ilegales en la Policía Federal, y en el otro por supuesta difusión de “fake news” durante la campaña que le llevó al poder, en 2018.

Bolsonaro ya había acusado el impacto de esas investigaciones y moderado algo su tono, al punto de buscar acercarse a partidos del centro ideológico, distantes de los grupúsculos de la ultraderecha en que se apoyo inicialmente y que exigen del Gobierno un combate frontal al COVID-19 que, ahora, mantiene al mandatario recluido.


Phoenix Mediosviernes 26 junio, 2020
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Río de Janeiro (EFE).- La Policía Federal brasileña registró este viernes las casas de tres supuestos miembros de una banda especializada en crímenes cibernéticos y que accedió ilegalmente a datos personales de unos 200.000 funcionarios y autoridades, entre ellos el presidente Jair Bolsonaro.

El grupo comenzó a ser investigado en mayo pasado luego de que filtrara datos personales del jefe de Estado y de sus familiares, incluyendo resultados de algunos de los exámenes médicos a los que fue sometido el mandatario, obtenidos mediante una invasión al sistema informático del Hospital de las Fuerzas Armadas.

La “organización criminal hacker” se especializaba en invadir los sistemas informáticos de organismos públicos con el fin de “exponer indebidamente los dados privados de funcionarios y de autoridades públicas”, informó la Policía Federal en un comunicado.

Las investigaciones permitieron establecer que los ataques cibernéticos eran realizados desde equipos instalados en tres residencias en los estados de Río Grande do Sul (sur) y Ceará (noreste), que este viernes fueron registradas.

Los agentes de la Policía Federal cumplieron órdenes de allanamiento y de incautación de posibles pruebas en las tres residencias, de las que fueron retirados computadores, teléfonos celulares, memorias, discos duros y otros equipos informáticos.

Uno de los allanamientos fue realizado en una residencia en la ciudad de Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, en la que fue identificado un adolescente de 17 años que se había especializado en ataques cibernéticos.

Igualmente fueron blanco de la operación la residencia de un joven de 19 años en Nova Bassano, municipio igualmente de Río Grande do Sul, y la de un adulto en Fortaleza, la capital del estado de Ceará.

La operación de este viernes “busca recoger elementos que permitan aclarar las circunstancias en que se produjeron las invasiones de los sistemas públicos de informática”, según la Policía Federal.

El arresto de los integrantes de la organización dependerá de las pruebas que sean recogidas en los allanamientos.

Según el organismo, los integrantes del grupo hacker investigado obtuvieron y expusieron de forma ilícita los datos personales de al menos 200.000 funcionarios y autoridades públicas para “intimidar y humillar tanto a las instituciones como a las víctimas que tuvieron sus datos e intimidad expuestos”.

La banda consiguió invadir los sistemas informáticos de decenas de universidades, alcaldías y concejos municipales en diversas ciudades de los estados de Río de Janeiro, Paraná, Goiás y Río Grande do Sul, así como los de un Gobierno regional y de diferentes órganos públicos.

Los investigadores calculan que 90 instituciones fueron invadidas tan sólo en el estado de Río Grande do Sul.

La Policía Federal dijo estar concentrada en la investigación de los crímenes de invasión de dispositivo informático, estafa, asociación para delinquir y corrupción de menores.

Sin embargo, admitió haber encontrado también indicios de la práctica de otros crímenes cibernéticos por parte de la misma organización, como compras fraudulentas por internet y fraudes bancarios.


Phoenix Mediosmartes 23 junio, 2020
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Río de Janeiro (EFE).- El Gobierno brasileño revocó este martes un cuestionado decreto publicado por el Ministerio de Educación la semana pasada y que eliminaba una ley de 2016 que establecía cuotas para negros, indios y personas con discapacidades físicas en los cursos de posgrado de las universidades públicas.

El decreto revocado fue el último acto del entonces ministro de Educación, Abraham Weintraub, que renunció pocas horas después en medio de una crisis generada por las presiones para que abandonara el cargo, por las investigaciones que habían sido abiertas en su contra y por haberse envuelto en numerosas polémicas.

Tras las numerosas críticas a la última decisión de Weintraub antes de abandonar el cargo, el Ministerio de Educación, sin explicaciones, publicó este martes en el Diario Oficial un decreto con el que dejó sin efectos la medida del ministro dimisionario.

Weintraub, que ya se había pronunciado contra las políticas de cuotas, revocó el jueves pasado una discriminación positiva para los grupos más marginados de Brasil que había sido impulsada durante su mandato por la presidenta Dilma Rousseff, la dirigente del socialista Partido de los Trabajadores (PT) que sucedió a Luiz Inácio Lula da Silva.

La medida, que volvió a regir a partir de este martes, determina que las universidades públicas reserven un porcentaje de sus cupos en los cursos de maestría, doctorado y especialización para estudiantes negros, indios y con discapacidades físicas.

Dicho proyecto complementó una acción que había sido impulsada por Lula para reparar las históricas discriminaciones en Brasil y que estableció cupos para negros, indios, deficientes y estudiantes de escasos recursos procedentes de escuelas públicas en los cursos de graduación de todas las universidades del país.

En el poco más de un año en que estuvo en el cargo, Weintraub defendió los programas de cuotas de carácter social en establecimiento educativos, es decir para estudiantes de escasos recursos, pero criticó las cuotas con criterios raciales.

El líder ultraderechista Jair Bolsonaro, que asumió la Presidencia de Brasil en enero de 2019 y que tiene una larga historia de declaraciones consideradas racistas, machistas y homófobas, también es un crítico de las cuotas raciales.

La decisión del Gobierno de eliminar las cuotas raciales en posgrados fue criticada por la mayoría de las entidades académicas y por los movimientos negros, así como por los líderes de varios partidos en el Congreso y hasta por el magistrado Gilmar Mendes, uno de los miembros de la Corte Suprema, quien el viernes había fijado un plazo de 48 horas para que el Gobierno justificara su decisión.

Weintraub anunció su decisión de renunciar el jueves y un día después, aún con el fuero privilegiado de ministro, viajó a Washington para asumir un cargo directivo en el Banco Mundial que es reservado para Brasil.

Tal prerrogativa le permitió abandonar el país pese a que es blanco de dos investigaciones abiertas por el Supremo Tribunal Federal, y entrar en Estados Unidos pese a las restricciones impuestas a los viajeros procedentes de Brasil por el coronavirus.

La renuncia de Weintraub era demandada por los partidos de oposición, por organizaciones sociales y hasta por magistrados de la Corte Suprema desde la divulgación, el mes pasado, de un vídeo de una reunión ministerial el 22 de abril en la que Weintraub tilda de “vagabundos” a los miembros del Supremo y pide su arresto.

Su situación quedó aún más insostenible luego de que el propio presidente lo criticara por haber acudido a una manifestación frente a la sede del Ejército en la que un grupo de “bolsonaristas” defendió el cierre del Congreso y de la Corte Suprema.

El ministro ya había protagonizado otras polémicas y llegó a generar un principio de crisis diplomática con China al acusar al gigante asiático de haber intentado ocultar el brote del coronavirus.

Igualmente generó una polémica con Israel y la comunidad judía en todo el mundo por haber comparado una operación policial contra aliados de Bolsonaro acusados de haber difundido noticias falsas con la “noche de los cristales rotos”, como se conoce a uno de los episodios más trágicos del holocausto promovido por los nazis.


Phoenix Medioslunes 22 junio, 2020
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Brasilia (EFE).- Brasil llegó este lunes a casi 51.000 muertos por coronavirus y 1,1 millones de enfermos, en medio de una crisis sanitaria que convive con las serias turbulencias políticas desatadas en torno al Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Según una base de datos elaborada por un consorcio de un medio de comunicación que se apoya en estadísticas de Gobiernos regionales, el país llegó este lunes a un total de 50.737 fallecimientos, tiene casi 1.100.000 de casos y se ratifica como uno de los grandes focos mundiales de la pandemia.

El Gobierno de Bolsonaro, más preocupado con una crisis política vinculada a asuntos de corrupción que tramitan en tribunales, parece distanciado de la situación sanitaria, cuya resolución ha dejado en manos de las Administraciones regionales y municipales, responsables de las medidas de aislamiento social que el mandatario censura.

Pero las controversias sobre la gestión del Gobierno de Bolsonaro frente al coronavirus, que parece ignorar al punto de que ha tildado a la enfermedad de “gripecita”, tienen reflejos también en el ámbito regional y municipal, en los que no son pocas las discordias.

Una de las mayores está instalada en el estado de Río de Janeiro, uno de los más afectados por el patógeno y donde este lunes dimitió el secretario de Salud del Gobierno regional, Fernando Ferry.

Estuvo en el cargo apenas un mes, tras sustituir a Edmar Santos, despedido por presuntos desvíos de recursos destinados a adquirir materiales y montar hospitales de campaña para enfermos de COVID-19.

Ferry anunció su salida en un video difundido por internet en el cual confesó que no soportó la “presión” y pidió disculpas. “Quiero decir que intenté”, declaró.

Con esos problemas políticos y la pandemia en pleno ascenso, las autoridades de Río de Janeiro se debaten entre mantener la apertura económica que iniciaron hace unas semanas o retomar las cuarentenas que interrumpieron presionadas por el sector privado, como ocurre en Sao Paulo, otro de los focos de la COVID-19 en Brasil.

LA CRISIS POLÍTICA SE ENREDA EN EL ENGRANAJE JUDICIAL

En paralelo a la crisis sanitaria, Bolsonaro está frente a unas turbulencias políticas que tienen en el ojo del huracán a su hijo Flavio, senador salpicado por asuntos de corrupción que llevaron a prisión a uno de sus exasesores.

Fabricio Queiroz, antiguo jefe de gabinete de Flavio cuando este era diputado regional en Río de Janeiro, fue preso la semana pasada después de estar un año en paradero desconocido, con la supuesta intención de evitar ser intimado a declarar ante la Justicia.

La paradoja es que fue detenido en una casa de campo del abogado Frederick Wassef, quien representaba ante los tribunales a Flavio y hasta actuaba en algunos casos en defensa del propio mandatario.

Tanto Flavio como su padre se desmarcaron del abogado, al punto de que, este domingo, el senador anunció que Wassef ya no era su abogado y que será representado ahora por Rodrigo Roca, cuyo bufete actuó en defensa de militares acusados de torturas en la ultima dictadura (1964-1985).

La primera tarea de los abogados será intentar postergar el proceso, que se refiere a cuando Flavio era diputado regional y tramita en la Justicia de Río de Janeiro, con la excusa de que ahora es senador y responde, por sus fueros, en la esfera federal.

Un eventual cambio de jurisdicción demoraría el proceso y daría tiempo al presidente Bolsonaro para tomar aún más distancia de ese caso y para buscar apoyos en el Congreso tanto para su Gobierno como para su hijo, que podría valerse del Senado para blindarse ante la Justicia federal.

Las presiones contra Flavio se suman a las que ya enfrenta en tribunales el propio presidente Bolsonaro, investigado por supuestas interferencias ilegales en la Policía Federal, y a otras causas que indirectamente afectan al Gobierno, vinculadas a manifestaciones consideradas “antidemocráticas” convocadas por sus partidarios.

Esas protestas, realizadas cada domingo y en las que se demandaba una “intervención militar” y el “cierre” de la Corte Suprema y el Parlamento, han perdido fuerza en las últimas semanas, al punto de que la víspera pasaron casi inadvertidas, igual que las de otros movimientos que se declaran “democráticos” y “antifascistas”.


Phoenix Medioslunes 8 junio, 2020
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Recife (Brasil)(EFE).- Brasil rectificó los últimos datos oficiales de la COVID-19 respecto al balance diario divulgado el domingo y amaneció este lunes con 857 muertes menos y 6.331 casos confirmados más de los reportados inicialmente, aumentando así la polémica provocada por el cambio de metodología de recuento.

Después de haber informado la noche del domingo, en su balance de las últimas 24 horas, de un total de 1.382 fallecimientos y 12.581 contagios, el Ministerio de Salud, que está en el ojo del huracán por las divergencias de datos desde el viernes, corrigió y reportó esta madrugada 525 decesos y 18.912 nuevos infectados.

Así, el total de casos confirmados pasó de los 685.427 contabilizados en un primer momento a los 691.758, mientras que los fallecimientos registrados de manera oficial bajaron de 37.312 a 36.455.

El retraso y la falta de datos consolidados sobre la pandemia en Brasil levantaron voces de protesta entre la clase política, el poder judicial y las asociaciones de prensa contra el nuevo método de registro de muertes y contagios implementado por el Gobierno desde el pasado viernes.

Los nuevos números, aún así, mantienen al país como el segundo con más casos confirmados después de Estados Unidos y el tercero en muertes detrás de los norteamericanos y el Reino Unido, según el observatorio en tiempo real de la universidad estadounidense Johns Hopkins, referente global en las estadísticas sobre la COVID-19.

Después de tres días consecutivos con un récord diario de muertes, que llegó al punto más alto el jueves con 1.473 óbitos, el Ejecutivo de Jair Bolsonaro adoptó una nueva metodología para la divulgación de los datos oficiales a partir del viernes.

El Ministerio de Salud retrasó en tres horas la divulgación de los datos, que ahora son publicados a las 22.00 horas (01.00 GMT del día siguiente) con el argumento de evitar “subnotificaciones” e “inconsistencias” del reporte diario de los 27 estados.

Los informativos de televisión de la noche tuvieron que adecuarse a facilitar avances después de su emisión, que suele terminar antes de ese horario, y los diarios impresos, que también cierran edición antes, dejaron de publicar los datos diarios.

La plataforma del Ministerio destinada para la divulgación de los datos estuvo “en mantenimiento” casi 24 horas el sábado y la interrupción hizo que el observatorio de la universidad Johns Hopkins dejara a Brasil temporalmente fuera de la estadística.

Después de volver a entrar en operación, la plataforma del Ministerio no incluyó los archivos con datos específicos que estaban disponibles siempre para ser descargados y siguió emitiendo boletines sin los datos consolidados.

PROTESTAS

El domingo, en medio de las voces de protestas que se desataron entre la clase política, el poder judicial y las asociaciones de prensa, el Gobierno divulgó el boletín una hora antes de lo previsto, sin incluir los números consolidados, pero dispuso de la información a través de archivos en la nube.

Sin embargo, horas después, corrigió las cifras.

En un debate televisivo, el expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) manifestó que la postura del Gobierno es “ridícula” porque “nadie va a esconder datos para siempre” y a él se unieron los exministros y excandidatos presidenciales Marina Silva y Ciro Gomes, los otros invitados al programa.

El presidente del Congreso, Rodrigo Maia, pidió el sábado a la Secretaría General de Presidencia que el Gobierno vuelva al formato inicial de divulgación de datos y la Comisión Externa de la Cámara de Diputados elevó un oficio al Parlamento para que los balances sean entregados en tiempo real al poder Legislativo.

La Fiscalía, por su parte, dio un plazo de 72 horas al ministro interino de Salud, el general Eduardo Pazuello, para que explique y presente el acto administrativo que respalda la modificación.

La prensa brasileña se alía para divulgar las cifras de COVID-19 tras la polémica

Sao Paulo, 8 jun (EFE).- Los principales medios de comunicación brasileños anunciaron este lunes una alianza inédita para divulgar juntos las cifras de la COVID-19 en el país después de que el Gobierno decidiera ocultar parte de las estadísticas de la enfermedad.

Los diarios Globo, Folha de Sao Paulo, Estado de Sao Paulo, Extra, así como los portales G1 y UOL, han unido fuerzas para montar un grupo especial de periodistas que se encargará de recopilar los los casos y muertes por coronavirus de los 27 estados brasileños.

“El Gobierno Federal, por medio del Ministerio de Salud, debería ser la fuente natural de esos números, pero actitudes recientes de autoridades y del propio presidente (Jair Bolsonaro) ponen en duda la disponibilidad de los datos y su precisión”, afirmaron los medios en un nota conjunta.

La divulgación del boletín oficial con los datos de la pandemia en el país, que registra cerca de 700.000 contagios y más de 35.000 muertes, ha sufrido diversas modificaciones recientemente que se han traducido en una reducción de las informaciones ofrecidas.

Primero retrasó el horario de publicación hasta pasadas las 22.00 hora local (23.00 GMT) y después decidió no incluir el número total de casos y muertes por la enfermedad, publicando apenas las cifras registradas en las últimas 24 horas.

La alianza de medios también resaltó que se han dejado de divulgar las curvas de casos nuevos y acumulados, así como de óbitos, por fecha de notificación y semana epidemiológica.

La nueva metodología provocó una fuerte repulsa de asociaciones médicas, las secretarías regionales de Salud de los 27 estados brasileños, así como de líderes políticos, como el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, quien acusó al Gobierno de “jugar con la muerte”.

El cambio coincide además con la expansión de la enfermedad, que ya ha llegado a alrededor del 80 % de los 5.570 municipios de este país de 210 millones de habitantes, según diversos estudios académicos.

Brasil es el segundo país del mundo con mayor número de contagios, solo por detrás de Estados Unidos, y el tercero en fallecidos, aunque ya está cerca de superar a Reino Unido en ese apartado.

Además, el Gobierno de Bolsonaro divulgó anoche, con un intervalo de pocas horas, datos contradictorios que corrigió después y posteriormente anunció que lanzará “una nueva plataforma interactiva” esta semana con las cifras.

En contraposición, los principales medios de comunicación brasileños han decidido “colectar los números directamente de las secretarias regionales de Salud” de los 27 estados brasileños.

“Cada medio de comunicación divulgará el resultado de ese acompañamiento en sus respectivos canales. El grupo llamará la atención del público si no hay transparencia y regularidad en la divulgación de los dados de los estados”, señalaron.

En medio de esta “guerra” de cifras, varias regiones del país, entre ellas Sao Paulo, el estado más rico y poblado del país, y también el más azotado por el COVID-19, han iniciado una arriesgada desescalada con la curva de infectados aún en fase creciente.

 



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