jueves 22 octubre 2020
Phoenix Mediosjueves 13 febrero, 2020
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El 80 % de las personas que perdieron la vista pudo haberla preservado con una consulta oftalmológica en la cual se pueden detectar a tiempo cualquier anomalía de la vista, sentenciaron especialistas.

Valeria Sánchez Huerta, directora médica de la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC) Hospital de la ceguera, dijo a Efe que uno de cada 20 niños en México tienen daño visual permanente pero que el 80 % de ellos pudo ser tratado y evitar complicaciones o ceguera irreversible.

Explicó que si los defectos refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo no se detectan antes de los ocho años de edad, esos niños pueden llegar a quedar con ceguera permanente.

“Con una buena revisión, cualquier oftalmólogo detecta los cambios refractivo, y con lentes se corrige, no necesitan cirugía, si esto se detecta a mayor edad ya no hay nada qué hacer porque el cerebro ya no hizo la conexión cerebro-ojo”, señaló.

Esto, detalló, se debe a que el cerebro termina de desarrollar la unión que tienen con el ojo aproximadamente entre los 6 y 8 años de edad y cuando alguien nace con algún detecto refractivo el cerebro se acostumbra a ver borroso porque no sabe ver de otra forma.

Esto puede provocar una ceguera permanente en el niño que no se va a poder corregir; sin embargo, aclaró, esto no quiere decir que sean completamente invidentes ya que existen diversos grados de ceguera.

En México, dijo, cada uno de los pacientes con ceguera le cuesta anualmente al país 1,5 millones de pesos (unos 80.515 dólares), mientras que para las familias presupone un gasto de 150.000 pesos al año (8.055 dólares).

Datos de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera señalan que en México hay 237.626 personas con deficiencias visuales graves y moderadas y más de 415.000 con ceguera total de los cuales el 29,8 % se debe a catarata y el 17,5 % a retinopatía diabética.

Sánchez Huerta destacó que existen dos tipos de ceguera, la reversible y la no reversible, siendo la catarata una enfermedad completamente reversible gracias a una cirugía.

Dentro del ojo hay una estructura llamada cristalino, una lente natural que nos permite tener una visión y enfoque adecuados a diferentes distancias, cuando esta estructura se opaca total o parcialmente se vuelve una catarata.

La especialista acotó que cada año se presentan 350.000 nuevos casos de catarata “un dato muy impresionante si consideramos que se pueden detectar a tiempo con revisiones anuales”.

Subrayó que debido a que la mayoría de los padecimientos oculares son asintomáticos e indoloros la población no acude a revisión hasta que tienen pérdida importante de la visión, finalizó. (Efe).


Phoenix Mediosdomingo 23 junio, 2019
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1. Haz actividades al aire libre. Pasar tiempo alejada de la computadora, tableta y libros ayudará a retrasar el avance del problema.

2. Usa gotas de atropina. Esta sustancia, en una dosis baja y prescrita por el oftalmólogo, estimula los músculos de los ojos lo suficiente para controlar la miopía y prevenir su avance.

3. Pregunta por la ortoqueratología. Implica el uso de lentes de contacto rígidos permeables al gas durante la noche. Hay evidencias que indican que el uso de este tipo de lentes aplana la córnea, haciendo que a lo largo del día el ojo pueda enfocar mejor. Además de este efecto óptico, existen estudios que sugieren que la ortoqueratología también puede frenar la progresión de la miopía. (P).


Phoenix Mediossábado 10 noviembre, 2018
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La miopía es un problema cada vez más común en todo el mundo. Para el 2050, casi 4.800 millones de personas se verán afectadas por este desorden visual, unos 2.800 millones más que en 2010. ¿A qué se debe?

Mientras que los que usan gafas suelen culpar a la genética, existe un importante factor ambiental que ha acrecentado considerablemente en los últimos años la cifra de casos mundiales de miopía. Se trata del sedentarismo y la reclusión de los niños al interior de los hogares -un fenómeno, en muchos casos, paralelo a la adopción tecnológica-. Según los expertos y en base a un cuerpo creciente de investigaciones, conseguir que los niños jueguen afuera beneficiará su vista y reducirá su riesgo de ser miopes. Por ejemplo, en China 9 de cada 10 jóvenes padecen este mal.

Un creciente cuerpo de investigaciones explica esta problemática y sugiere que incrementar el tiempo de juego al aire libre puede disminuir el riesgo de que un niño desarrolle miopía. Permanecer en el exterior implica varios puntos positivos:obliga a mirar más lejos e implica mayor exposición a la iluminación exterior, que parece retardar el crecimiento axial del ojo, que cuando es excesivo contribuye a la miopía.

La ciencia revela varias claves en torno a la miopía y la importancia ambiental. Un estudio reciente determinó que incluso cuando un niño tiene dos padres miopes, si no pasa suficiente tiempo al aire libre, la amenaza genética de la miopía aumenta a aproximadamente el 60%. Otra investigación reciente sobre gemelos agrega aún más peso a esa idea, recalcando que las actividades constantes en el interior aumentan el riesgo. Se recomienda, por tanto, un balance saludable de tiempo al aire libre.

4 factores ambientales relacionados con la miopía

Dicho estudio, que ha sido publicado en el British Journal of Ophthalmology, se realizó con 1.991 gemelos, nacidos entre 1994 y 1996 en el Reino Unido. Durante los primeros dieciséis años de vida, los investigadores analizaron el desarrollo, el comportamiento y la educación de cada niño a través de cuestionarios y pruebas, así como la recolección de pruebas oculares.

Curiosamente, el estudio identificó cuatro factores ambientales principales relacionados con la miopía, y algunos de ellos fueron bastante inesperados. Por ejemplo, el estudio descubrió que los niños nacidos por tratamiento de fertilidad tenían un 25-30 por ciento menos de probabilidades de desarrollar miopía, algo que los investigadores atribuyeron a un menor peso al nacer. Otra parte del estudio encontró que los nacidos durante el verano tenían el doble de probabilidades de desarrollar miopía, probablemente porque comienzan a ir a la escuela siendo más jóvenes que muchos de sus compañeros.

Además, por cada nivel de educación superior que tenía la madre, las probabilidades de que el adolescente tuviese miopía aumentaron en un 33%. Esto podría tener algo que ver con el vínculo entre la inteligencia y la miopía, aunque probablemente también influyan factores sociales como la clase y la riqueza. En el factor tecnológico del estudio, las horas dedicadas a los juegos de ordenador en la adolescencia temprana también incrementaron la posibilidad de padecer miopía. 

El fenómeno de pasar tan poco tiempo al aire libre es reciente y perjudica al desarrollo de los ojos. Los autores sugieren en el estudio que “el aumento del  tiempo que estamos frente a las pantallas de los dispositivos para usar juegos, redes sociales y entretenimiento digital ha conducido a un aumento en el comportamiento sedentario, una dieta deficiente y una falta de actividad al aire libre”.

 

(Science Alert).


Phoenix Mediossábado 13 octubre, 2018
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Las cifras hablan por sí solas: en los últimos 50 años, el número de personas con miopía se ha duplicado en muchos lugares del mundo, como en Estados Unidos y Europa. Pero en otros territorios, en especial en Asia, el incremento es muchísimo más alto.

En China, por ejemplo, hace 60 años la población miope oscilaba entre el 10 y el 20 %. Hoy, en cambio, más del 90 % de los adolescentes y adultos jóvenes los son. Y en Seúl, capital de Corea del Sur, sufre miopía hasta el 96,5 % de hombres de 19 años. Algunas estimaciones apuntan que al final de esta década hasta un tercio de la población, es decir, 2,5 mil millones de personas, sufrirán de este defecto en la visión, a consecuencia del cual el ojo no refracta correctamente la luz, causando la visión borrosa de los objetos lejanos.

Australia tampoco se salva: se calcula que la cifra de miopes pasará de los 4 millones actuales a los 22 millones de afectados en 2050. Para el profesor y optometrista Kovin Naidoo, director de la entidad no gubernamental Brien Holden Vision Institute (BHVI) con sede en Sídney, estos datos evidencian que la miopía se postula como uno de los principales desafíos de la salud publica en el futuro. Algo así como una epidemia de miopía a nivel global.

“La miopía aparece durante la edad escolar y suele empeorar gradualmente hasta que el globo ocular completa su crecimiento. Lo que causa la miopía es el crecimiento excesivo del globo ocular , el cual se vuelve más largo de lo normal. En caso de que el ojo llegue a medir más de 26 mm, o presente más de 6 u 8 dioptrías, entonces se habla de miopía patológica”, explica Manuel Díaz, catedrático de Oftalmología por la Universidad de Valencia y presidente de la Sociedad Española de Miopía.

Esa miopía patológica, añade, “aumenta significativamente el riesgo de sufrir cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina y maculopatía miópica. Cabe recalcar que la miopía grave está entre las tres primeras causas de ceguera permanente en el mundo”.

Mientras menos tiempo al aire libre, peor visión

Dada la dimensión del problema muchos científicos intentan desde hace tiempo comprender las causas del auge de este defecto ocular, un incremento tan grande que no puede atribuirse únicamente a causas genéticas. “Los cambios genéticos no se propagan tan rápido. Hace falta recurrir a un factor ambiental“, dice la doctora Seang Mei Saw, que estudia las vinculaciones entre genética y miopía en la Universidad Nacional de Singapur.

Entonces ¿cuál es el motivo? El camino para averiguarlo no ha sido nada fácil. Hasta hace unos años se pensaba que la causa debía residir en el mayor tiempo que los niños dedicaban al estudio, algo que concuerda con la exigencia académica al alza de los chicos asiáticos. Según datos de la OCDE, los quinceañeros de Shangai dedican unas 14 horas semanales a hacer deberes, frente a las 5 que invierten los chicos británicos y 6 los estadounidenses.

Ya en los años noventa se había establecido una correlación entre el tipo de educación y la miopía tras un estudio realizado con adolescentes israelíes escolarizados en las escuelas talmúdicas judías conocidas como yeshivot. En estos centros las horas dedicadas a leer son mucho más altas y también el índice de miopía. La asociación parecía consistente, a lo que se sumaban las muchísimas horas que los niños del siglo XXI pasan frente a las pantallas de ordenadores, smartphones y tablets.

Sin embargo, los estudios acabaron por descartar que ese fuera el motivo principal. La pista definitiva no llegó hasta 2007, cuando el optometrista Donald Mutti del Colegio de Optometría de la Universidad Estatal de Ohio llevó a cabo una investigación que durante cinco años estudió los hábitos de un grupo de más de 500 niños de 8 y 9 años de edad y con visión sana. Al concluir la investigación, uno de cada cinco niños había desarrollado miopía. Y destacó un factor ambiental asociado a estos: habían pasado mucho menos tiempo al aire libre que los demás.

Unos resultados que, un año más tarde, corroboró la investigación dirigida por la experta en miopía de la Universidad de Tecnología de Sidney, Kathryn Rose, durante la cual el foco de atención fueron unos 4.000 alumnos de primaria y secundaria de la capital australiana. ¿Era la actividad física que llevaban a cabo los niños lo que les protegía de contraer miopía? No. Ni tampoco el tiempo dedicado al deporte o que esos niños pasaran menos tiempo ante las pantallas. O al menos no solo eso. El factor más concluyente resultó ser una mayor exposición a la luz brillante del día.

La luz solar estimula la producción de dopamina intraocular a través de las células amacrinas de la retina”, explica Manuel Díaz. La dopamina es un neurotransmisor que bloquea el alargamiento del ojo durante su desarrollo y se produce sobre todo durante el día. Se estima que si la iluminación es tenue, lo que ocurre en los ambientes de interior, su ciclo se interrumpe, lo que tiene consecuencias en el crecimiento de los ojos.

Ian Morgan, un investigador especializado en la miopía de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, estima que los niños necesitan pasar alrededor de tres horas por día bajo niveles de luz de al menos 10.000 luxpara estar protegidos contra la miopía, una cantidad de luz similar a la que recibiríamos permaneciendo bajo la sombra de un árbol en día de verano. Algo difícil de igualar en un interior: una oficina o un aula que esté bien iluminada no supera los 500 lux.

En 2009, Morgan se propuso probar si pasar más tiempo al aire libre ayudaría a proteger la vista de los niños chinos. Él y un equipo del Zhongshan Ophthalmic Center lanzaron en Guangzhou un experimento en seis escuelas seleccionadas al azar en las que añadieron una clase al aire libre de 40 minutos de duración al final de cada jornada escolar para los niños de seis y siete años; los niños de otras seis escuelas no tuvieron cambios en el horario y sirvieron como referencia.

De los más de 900 chavales que asistieron a la clase al aire libre, el 30% desarrolló miopía entre los 9 y 10 años, un 10% menos que los alumnos de las escuelas de control. En una escuela de Taiwán, donde se les pidió a los maestros que los niños permanecieran al exterior durante 80 minutos diarios, los resultados fueron mejores. Tras un año, los médicos detectaron miopía solo en un 8% de ellos, en comparación con el 18% de los niños que fueron diagnosticados en una escuela cercana.

Sol y gotas de atropina

“La miopía siempre tiende a progresar. Solo la frena la exposición a la luz solar y las gotas de atropina“, dice Manuel Díaz. Díaz es uno de los autores de un estudio científico que está a punto de ser publicado, en el que a lo largo de 5 años se ha podido comprobar que la atropina superdiluida (al 0.01%), aplicada diariamente por la noche, resulta también muy útil para ralentizar la progresión de la miopía. En el 80% de los tratados se consiguió frenar el avance de la miopía, que no aumentó más allá de las 0,25 dioptrías por año.

La atropina es un fármaco que lo que hace, entre otras cosas, es aumentar la producción de dopamina en las células amacrinas de la retina por lo que, en combinación con una correcta exposición a la luz solar, puede ser una herramienta de gran utilidad para controlar este indeseable auge de la miopía en el mundo.

Según el profesor asociado de Oftalmología en la Universitat de Girona Joaquim Tarrús, médico adjunto del servicio de Oftalmología del Hospital Josep Trueta y del Hospital de Olot, hoy por hoy la atropina parece ser la opción más efectiva, aunque su altísima dilución es esencial para evitar efectos indeseables locales, algo que se está monitorizando en la actualidad.

“Hay otras propuestas, como unas lentes de contacto diseñadas para regular el crecimiento del ojo, pero los resultados no son comparables”, dice Tarrús, que también resalta la importancia que tiene la exposición a la luz solar en este asunto.”Ya sabíamos que en épocas de menor luz ambiental, es decir en invierno, el incremento de la miopía en los niños aumenta más que en verano. Según indican las estadísticas realizadas en Estados Unidos, Australia y en los países asiáticos, que por el momento son muy amplias y poco concretas, la implementación de esos modelos de “educación intensiva” no hacen sino empeorar la situación», añade.

Desde hace mucho tiempo se conocen los múltiples beneficios que el aire libre genera en las personas, en especial entre los más jóvenes. Ahora, el freno de la miopía es otra razón de peso que no deberíamos obviar. Además, como recalca Kathryn Rose, estar al aire libre “seguramente redunda en un aumento de la actividad física, lo que a su vez disminuye la probabilidad de sufrir obesidad y mejora el estado de ánimo”, dice Rose. ¡Y es gratis! ¿Qué más se puede pedir? (E).

 


Phoenix Mediosmartes 29 mayo, 2018
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El paso del tiempo y la edad no sólo afectan a las capacidades físicas y aspecto corporal, sino también a algunos sentidos vitales, como la visión y empiezan a aparecer problemas oculares. A partir de los 40 aproximadamente el ojo ‘se cansa’ y comienza a manifestar problemas para ver de cerca. Se trata de la presbicia, un trastorno visual del que nadie se libra. “La vista cansada o presbicia es la falta de enfoque del cristalino que, a medida que envejece, se va volviendo más rígido”, explica la oftalmóloga Elena Barraquer, directora médico adjunta del Centro Barraquer.

¿Cómo funciona el enfoque del ojo?

Para enfocar de cerca, el ojo pone en marcha un mecanismo de ‘acomodación’ mediante el cual, y por la acción del músculo ciliar, se varía el espesor del cristalino (una lente biconvexa en el interior del ojo). Además, aumenta su potencia para que la imagen cercana se forme en la retina y podamos verla con nitidez. Con la edad, el músculo ciliar, como el resto de los del cuerpo, va perdiendo elasticidad y haciéndose menos potente. Al mismo tiempo, el cristalino pierde flexibilidad, con lo que la capacidad para acomodar y ver de cerca disminuye al cumplir años.

Los primeros síntomas son muy concretos: se ven los objetos cercanos desenfocados, para leer hay que alejar el texto y se necesita más luz. Esta condición afecta por igual a miopes (mala visión de lejos) y a hipermétropes (mala visión de cerca). “Éstos últimos suelen sufrirla antes, mientras que los miopes más tarde, ya que compensan la vista cansada con la miopía. Asimismo, cuanto más dioptrías se tengan, más tarde se desarrollará la presbicia”, indica la doctora.

¿Cuál es el tratamiento de la vista cansada?

Ver mal de cerca puede corregirse mediante gafas, lentes de contacto, lentes intraoculares o láser. Sin embargo, y en opinión de la doctora Barraquer, “los métodos de corrección más adecuados para la vista cansada son las gafas (pueden utilizarse también las de la farmacia si las dioptrías de ambos ojos son iguales o hay poca diferencia) y las lentes intraoculares”.

La lente intraocular se introduce en el ojo mediante cirugía. Consiste en reemplazar el cristalino por una lente artificial que permita enfocar las imágenes. Estas lentes pueden ser bifocales para corregir la visión de cerca y de lejos o trifocales, que también permite tratar la visión intermedia (la del ordenador).

A priori, son aptas para todo aquel que sufra vista cansada, aunque se necesita acudir al oftalmólogo para una valoración. “Cualquier persona puede operarse. Sin embargo, solo se recomiendan cuando la visión de lejos sin gafas es igual o inferior al 50 por ciento del total. En cambio, si una persona tiene un porcentaje de visión de lejos sin gafas de un 70 u 80, la lente intraocular sí mejorará la visión de cerca, pero puede perder calidad en visión lejana”, señala la doctora.

¿Es lo mismo que la fatiga visual?

No. La fatiga visual se puede producir a una edad más temprana y está relacionada con las horas que permanecemos frente a las pantallas de ordenador y dispositivos móviles. Este trastorno puede provocar mareos y dolores de cabeza. “La presbicia no se puede evitar, porque es algo inherente a la edad. Pero sí podemos prevenir la fatiga visual. Lo ideal, para ello, es descansar la vista cada 20 minutos cuando se está trabajando. Para ello, no hay más que mirar al vacío o cerrar los ojos durante unos minutos”, recomienda la especialista.

Por otro lado, otra de las causas de la fatiga visual es la escasa producción de lágrima. Ésta mantiene la superficie visual bien hidratada, fundamental para un correcto funcionamiento del ojo. Pero cuando estamos mucho tiempo frente al ordenador, se parpadea con menos frecuencia con lo que el ojo se seca antes. Una buena alternativa para aliviar esta sequedad es tener siempre a mano lágrima artificial y mantener el ojo bien lubrificado. Con ello podremos mejorar la fatiga visual”, indica la doctora Elena Barraquer.

Además, tenemos que mantener una buena ergonomía en el lugar de trabajo. Para ello, hay que seguir estos consejos frente al ordenador:

  • Inclina el monitor aproximadamente unos 5 o 10 grados hacia atrás.
  • Los contenidos que aparezcan en la pantalla deberían estar por debajo de la mirada.
  • Procura que la pantalla de tu ordenador  tenga una buena resolución. Puedes acudir a un técnico en informática para que calibre (ajustar luminosidad, contraste y colorimetría) tu monitor
  • Utiliza un protector de pantalla para minimizar los brillos y reflejos.
  • El fondo de pantalla debe ser blanco y las letras negras.
  • Intenta que la luz del sol no incida directamente en la pantalla de tu ordenador. Para ello, no debes posicionar el monitor ni delante ni detrás de una fuente de luz intensa.
  • Procura que el ambiente laboral se mantenga en un grado de humedad entre un 40 y 65 por ciento.
  • Evita abusar del aire acondicionado o de la calefacción
  • El humo del tabaco, al entrar en contacto con los ojos, favorece la irritación y por tanto, la fatiga visual. (H).


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