Martes 10 diciembre 2019
Phoenix MediosJueves 7 noviembre, 2019
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Madrid/Soria (EFE).- Los españoles acuden a votar el próximo domingo en las cuartas elecciones generales en cuatro años, y cada vez son más los ciudadanos que no ocultan su enfado con los políticos, a los que ven incapaces de ofrecer soluciones a problemas acuciantes como el empleo de calidad, el futuro de las pensiones o el abandono del mundo rural.

Además, casi todos los sondeos de voto apuntan a una situación similar a la actual: un Parlamento muy dividido y sin mayorías, es decir, un callejón de muy difícil salida.

“La política se ha convertido en la peste”, censura sin rodeos Belén, una estudiante madrileña. Sus palabras expresan un sentimiento general que se repite en toda España. “Es un fracaso total”, lamenta Blanca, una jubilada de Soria, la provincia menos poblada de España. Su marido, Saturio, carga contra los políticos “que no son capaces de ponerse de acuerdo y afrontar los problemas reales”.

Las elecciones del 10 de noviembre son la repetición de las del pasado 28 de abril, tras las que no se pudo formar un Gobierno, y los sondeos de intención de voto apuntan a que el bloqueo persistirá, salvo que algún partido tome alguna iniciativa inesperada.

El bloqueo se debe básicamente a dos factores: Por una parte cada vez hay más partidos con posibilidades de obtener legisladores, y por otra estas formaciones y sus líderes se mantienen dentro de dos bloques estancos (izquierda y derecha). Ninguno de los dos bloques suma los 175 diputados necesarios para formar Gobierno, y ninguno de ellos se ha visto capaz de tender un puente.

En este escenario, la mayoría parlamentaria final depende de los partidos independentistas de Cataluña (noreste), cuyas instituciones regionales están en pie de guerra contra el Gobierno por la sentencia del Tribunal Supremo que encarceló a sus líderes.

PARÁLISIS POLÍTICA

Mientras, en la calle, los ciudadanos perciben que los problemas del día a día siguen sin atenderse, con Gobiernos en funciones o mayorías muy precarias desde las elecciones de diciembre de 2015, el presupuesto nacional prorrogado desde 2018, y con la atención de los líderes nacionales muy pendiente del desafío independentista catalán.

Así, retos como la cuarta revolución tecnológica e industrial; el cambio climático y la economía verde; la modernización de la educación; la protección del sistema público de pensiones; la creciente desigualdad social o la caída de la natalidad no han podido tratarse adecuadamente por la inestabilidad de los sucesivos gobiernos.

El Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez intentó algunos cambios, pero su corta vida (de junio de 2018 a abril de 2019 antes de entrar en funciones) y su frágil base parlamentaria le impidieron lanzar medidas ambiciosas.

EL ORIGEN DEL BLOQUEO

Las elecciones de abril dieron la victoria al Partido Socialista de Sánchez, pero sin mayoría clara (123 sobre 350 diputados). Todo el mundo pensaba que lograría un pacto con la coalición izquierdista Unidas Podemos (42) para luego buscar apoyos entre formaciones nacionalistas y regionalistas.

Sin embargo, ni Sánchez ni el líder de Podemos, Pablo Iglesias, cerraron un acuerdo, todo lo contrario: acabaron enfrentados por la exigencia del segundo de formar una coalición de Gobierno, algo que los socialistas rechazan porque prefieren un pacto “a la portuguesa” (Gobierno en solitario con apoyos de otros partidos en el Parlamento).

Sánchez también intentó, sin éxito, que los partidos del centroderecha se abstuvieran y permitieran su ratificación en el Congreso.

La formación de un Gobierno con mayoría absoluta PSOE y los liberales de Ciudadanos apenás fue considerada.

La mayoría de las encuestas apuntan a nueva victoria de los socialistas, otra vez por mayoría simple, y un Parlamento dividido en más grupos políticos. Los conservadores y la extrema derecha subirían, y los nacionalistas vascos e independentistas catalanes mantendrían su influencia.

Por ello, la etapa de inestabilidad y de gobiernos débiles de centroderecha y centroizquierda que comenzó en España a finales de 2015 amenaza con prolongarse.

“QUE ALGUIEN GOBIERNE DE UNA VEZ”

Sin embargo, estos comicios podrían favorecer la concentración del voto (“voto útil”) en los partidos con más posibilidades de gobernar -el socialista PSOE y el conservador PP-, comenta la profesora de Ciencias Políticas Ainhoa Uribe, de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

“El problema de España no es la polarización ideológica entre PSOE y PP, sino su incapacidad para llegar a pactos que faciliten un Gobierno por parte del más votado, evitando así que tengan que pactar con partidos de ideologías más extremas o con los nacionalistas independentistas”, resume.

El ambiente de hastío ciudadano, que probablemente se traduzca en un aumento de la abstención, se percibe claramente: un 35 % de los abstencionistas argumentan que están hartos de la política; un 22,5 % rechazan la repetición electoral y otro 22 % no piensan votar porque no les convence ningún partido o líder, según una encuesta oficial realizada entre septiembre y octubre.

Y los políticos siguen siendo el segundo problema que más preocupa a los españoles, detrás del desempleo. Y esa desafección es mayor entre los jóvenes.

“La mala imagen de la política en España es un tema que viene de lejos, no es de ahora, y conecta con raíces profundas de la cultura política de los españoles”, explica el politólogo Manuel Mostaza.

Una de las consecuencias de la repetición electoral y la inestabilidad política es “un cierto enfado” de una parte de la ciudadanía, pero “aproximadamente al 40 % de los españoles” no les interesa la política, precisa Mostaza, director de Asuntos Públicos de la consultora Atrevia.

“La cuestión no es convocar nuevas elecciones. La cuestión es intentar pactar de alguna manera”, se lamenta Antonio, otro estudiante, residente en Madrid, quien recalca que “en seis meses la gente no cambia de opinión”.

Mucho más dura es Belén: “Me parece muy triste que no podamos creer en nada”.

“Tanta votación, tanta votación… que se pongan de acuerdo entre ellos”, apunta Máximo, otro jubilado soriano. En la misma ciudad, Antonio, un trabajador bancario insiste en la misma idea: “Tienen que pactar entre ellos y punto. Y sacar a alguien que gobierne de una vez”.

HABLAN LOS POLÍTICOS, FRENA LA ECONOMÍA

Todo esto ocurre dentro de una progresiva ralentización de la economía, que aunque crece a un ritmo saludable en comparación con la zona euro, muestra síntomas de agotamiento del ciclo expansivo iniciado en 2014. La mayoría de los indicadores, sin ser malos, apuntan a la baja.

Aunque el PIB crecerá este año un 2,1 %, y el desempleo está por debajo del 14 % (llegó a estar en el 25,77 %), esta última cifra sigue siendo muy elevada. Muchos de los trabajos son precarios y no permiten a los jóvenes independizarse, o a los adultos salir de la pobreza.

Para Gonzalo García, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), “el indicador más preocupante es el ritmo de desaceleración del empleo”, que ha sufrido “un freno brusco”. Un ejemplo es el aumento de 98.000 desempleados durante octubre, divulgado este pasado martes.

Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Macroeconómico en la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), se  muestra más inquieto por “el deterioro de la confianza”, tanto a nivel de los hogares, “que empiezan a consumir menos y a ahorrar más”, como de la inversión,  “con un deterioro muy importante de las expectativas”.

Ambos descartan que España esté en camino de  repetir la gravísima crisis económica que comenzó en 2008. “No hay elementos sólidos que abocan a la economía española a una recesión”, recalca Torres.

“La desaceleración es ya intensa y hay riesgo”, advierte García, aunque precisa que se trata de un riesgo de recesión “muy bajo”, y además “España está mucho mejor preparada que en 2008”.

Torres apunta también a la influencia de factores externos, como la larga incertidumbre sobre el “brexit”, la ralentización alemana y el impacto de las guerras comerciales.

El próximo Gobierno estará acuciado por las exigencias casi opuestas de la Comisión Europea,  que pide que se respeten los compromisos de reducción de déficit y deuda públicos, mientras en el frente interno se multiplican la exigencias de gasto (como pensiones, programas sociales o financiación regional).

García cree que, pese a todo, “hay muchas posibilidades” de emprender medidas de política económica y a la vez cumplir las normas de Bruselas.  En esto coincide Torres, quien percibe “un cierto espacio para hacer política económica”, comenzando con “una agenda creíble de reformas” en pensiones o educación. “Llevamos cuatro años sin hacer reformas porque no disponemos de gobiernos estables”, insiste.

CICATRICES SOCIALES SIN CURAR

Mientras la economía se desacelera, la situación social sigue siendo delicada a pesar de la mejoría de los últimos años. “Todavía hay heridas que están abiertas” desde la grave crisis que empezó en 2008, señala Raymond Torres.

Según datos de Cáritas, aún quedan 2,4 millones de personas en situación de pobreza severa, mientras que 1,8 millones (de una población de 47 millones) sufren exclusión social.

“Es verdad que las cosas han mejorado para una gran parte de la población; sin embargo, para los que peor estaban y los que más sufrían la crisis económica es para los que apenas o nada ha mejorado”, explica Raúl Flores, coordinador del equipo de estudios de Cáritas Española.

El desempleo se ha reducido bastante los últimos años, pero está todavía en el entorno del 14 % de la población activa, el doble que antes de la crisis, advierte Flores.

Además, tampoco un puesto de trabajo garantiza la integración social, pues hay muchos empleos inestables o de salarios insuficientes, explica. A ello se une el aumento del precio de la vivienda, especialmente de alquiler, inalcanzable para las familias más humildes.

Mientras España ha llegado al décimo puesto mundial por el número de millonarios, según cifras recientes de Credit Suisse, aumenta la desigualdad, que es “más preocupante” entre clases bajas y medias, recalca Flores. España es el sexto país con mayor diferencia de ingresos (2,6 veces) entre ambas, según un informe de la OCDE.

EL GRITO DE LAS ZONAS RURALES

En Madrid, con la ciudad y la provincia más pobladas y más ricas del país, la economía se mantiene en auge gracias al tirón de instituciones oficiales y grandes empresas, pero las provincias menos pobladas sufren cada vez más la falta de oportunidades y el éxodo de los más jóvenes.

Es lo que en los últimos meses se ha venido en llamar “la España vaciada”, formada sobre todo por las provincias rurales del centro de España y las abundantes zonas montañosas, donde la mayoría de la población de comarcas enteras está compuesta por jubilados.

En la provincia de Teruel (centro, una de las menos pobladas) es muy posible que la candidatura del partido creado ex profeso “Teruel Existe” logre uno de los tres diputados en juego.

En la menos poblada, Soria, varios jóvenes reconocen que esta vez no irán a las urnas, viendo que no se atienden los problemas de su tierra: “No voy a votar. Estoy harta ya de tantos votos”, dice la estudiante Judith, mientras que Alex, un dependiente comercial, explica: “No me quedo con ningún partido político”.

FRANCO Y CATALUÑA ENTRAN EN CAMPAÑA

Ante la falta de novedades entre partidos y líderes -apenas pueden prometer nada nuevo desde abril-, los asuntos más destacados de la campaña acabaron siendo la exhumación del dictador Francisco Franco y la violencia del independentismo radical en Cataluña, y ambos parecen estar favoreciendo el ascenso de la extrema derecha de Vox, en el que coinciden las encuestas.

Las encuestas apuntan a que Vox podría ser el tercer partido en el Congreso, ayudado también por el desplome que las encuestas atribuyen al liberal Ciudadanos y al descenso moderado de Unidas Podemos.

La exhumación de Franco fue promovida por el Gobierno de Sánchez en junio de 2018 y se alargó por los múltiples recursos legales de los nietos del dictador que gobernó España de 1939 hasta su muerte en 1975.

La decisión del Tribunal Supremo permitió finalmente que la exhumación de los restos de Franco de su tumba, en el mausoleo del Valle de los Caídos, tuviera lugar el 24 de octubre, en un ambiente de gran carga política y enorme simbolismo histórico.

Y es que mientras los partidos de derecha consideran que el traslado del féretro abre viejas heridas de la Guerra Civil de 1936-1939, los partidos a la izquierda del PSOE criticaron a Sánchez por no retrasar la operación a después de las elecciones y tratar de obtener réditos políticos.

Más trascendencia tiene para el futuro la situación en Cataluña, donde las sentencias que el Tribunal Supremo anunció el 14 de octubre contra los líderes del intento secesionista ilegal de 2017 causó una oleada de grave violencia callejera, centrada en Barcelona.

Peor aún, esa sentencia, con penas de 9 a 13 años de cárcel para nueve condenados, hace casi imposible en la práctica que los partidos independentistas catalanes (que pueden lograr en torno a 25 diputados) apoyen en Madrid a cualquier candidato a presidente del Gobierno que no responda a sus exigencias.

En el lado opuesto, los partidos de derecha insisten en prometer medidas más duras contra los independentistas catalanes y las autoridades de esa región, lo que impide por ahora cualquier atisbo de acuerdo.

El resultado es que Cataluña se ha convertido en un arma arrojadiza entre los partidos de escala nacional. Y ahora grupos independentistas radicales amenazan con obstaculizar la votación del domingo en la región. Como reconoce el propio Pedro Sánchez, la crisis catalana “va a durar años”. Y quizá con ella la falta de Gobierno.

Reportaje elaborado por Alida Juliani, Jesús Lozano y Rafael Cañas y editado por Javier Marín


Phoenix MediosLunes 4 noviembre, 2019
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Madrid (EFE).- El bloque de derechas ganaría las próximas elecciones generales españolas del 10 de noviembre, según los últimos sondeos que publican este lunes tres diarios españoles, si bien otro daría la victoria a las izquierdas, aunque ninguno de los dos tendría mayoría suficiente para gobernar.

Dada la pluralidad de partidos políticos a escala nacional que se presentan a estos comicios con posibilidad de obtener escaño, ninguno tiene posibilidades en solitario de obtener votos suficientes para disfrutar de una mayoría absoluta parlamentaria, por lo que en toda la campaña se está hablando de bloques ideológicos.

El formado por el PP (conservador), Ciudadanos (liberales) y Vox (ultraderecha) ganaría los comicios según los diarios ABC, La Razón y El Español, por un estrecho margen, si bien de El Mundo daría la victoria a las izquierdas, integradas por socialistas (PSOE), Unidas Podemos y Más País.

Las encuestas de hoy son las últimas que se pueden divulgar antes de las elecciones del domingo 10, tal como marca la ley española.

Según estos resultados, ninguno de los dos bloques obtendría la mayoría absoluta para gobernar (176 escaños), ya que ABC da entre 158 y 161 escaños al PP, Vox y Cs, y entre 151 y 157 a la izquierda; La Razón estima que las derechas sumarían entre 153 y 163 diputados y las izquierdas entre 150 y 158; y El Español, entre 150 y 166 y entre 147 y 162, respectivamente.

El periódico El Mundo sitúa como ganadores a los partidos del bloque de izquierdas con entre 157 y 170 escaños y al de derechas les da entre 144 y 160.

Todos coinciden en la subida del PP y sobre todo, de Vox, frente a la fuerte caída de Ciudadanos.

El diario más leído, El País, daba ayer la victoria al gobernante PSOE, que bajaría de 123 a 121 diputados, mientras que los conservadores del PP pasarían de 66 a 91 diputados y Vox sería la tercera fuerza al pasar de 24 a 46 diputados.

Los líderes políticos intentarán ganarse a los indecisos y combatir la abstención en el único debate de la campaña, que se celebrará esta noche y así poder romper ese hipotético empate técnico.

Precisamente el bloqueo político y la falta de entendimiento entre los partidos tras las elecciones del pasado mes de abril, provocó la repetición electoral de este próximo domingo y, según las encuestas, todo parece indicar que se repetirá el mismo mapa electoral.


Phoenix MediosDomingo 27 octubre, 2019
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Barcelona (España)(EFE).- Miles de partidarios de la unidad constitucional de España se manifestaron este domingo en Barcelona (noreste) para demostrar que, según sus organizadores, la mayoría de la población de esta región no es independentista, después de los nuevos incidentes de la pasada noche entre la Policía y los secesionistas.

Los manifestantes se concentraron en el centro de la capital catalana para decir “basta” al proceso independentista, una movilización a la que se sumaron dirigentes del gobernante Partido Socialista (PSOE), del conservador Partido Popular (PP) y de Ciudadanos (liberales).

También estuvo presente la formación de ultraderecha Vox, pese a no haber sido invitada.

La manifestación, plagada de banderas españolas y también la oficial de la comunidad autónoma de Cataluña, estaba convocada por la organización Sociedad Civil Catalana bajo el lema “Por la concordia, por Cataluña: ¡basta!”.

Entre los participantes, el ministro español de Exteriores y futuro jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell y el ex primer ministro francés Manuel Valls, actualmente concejal en el Ayuntamiento de Barcelona, además de los líderes de las principales formaciones constitucionalistas.

La manifestación tuvo lugar horas después de los disturbios que se produjeron este sábado cuando un grupo de independentistas radicales intentaron acceder a la sede de la Jefatura de la Policía Nacional en la capital catalana, para protestar por la actuación de las fuerzas de seguridad.

Veinticinco agentes de la Policía regional catalana resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, dos personas permanecen ingresadas en estado menos grave, según fuentes sanitarias, y siete fueron detenidas.

Desde que el Tribunal Supremo hizo pública la condena por secesión a nueve líderes independentistas hace dos semanas, con penas de prisión de hasta trece años, las manifestaciones son constantes en Cataluña.

Los incidentes violentos de la pasada noche se produjeron al término de una concentración multitudinaria para pedir la libertad de los políticos presos, que se desarrolló de forma pacífica.


Phoenix MediosViernes 20 septiembre, 2019
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Madrid (EFE).- Los partidos políticos españoles estudian y discuten este viernes nuevas alianzas y movimientos para intentar aprovechar mejor el sistema electoral y tratar de aumentar sus posibilidades y representación parlamentaria de cara a los nuevos comicios del 10 de noviembre.

Desde una candidatura electoral común del centroderecha hasta una nueva formación a la izquierda del Partido Socialista (PSOE) que aglutine a elementos desencantados de Unidas Podemos (UP), estas ideas buscan ofrecer nuevas alternativas a unos ciudadanos cansados por el bloqueo político que obliga a repetir los comicios de abril.

El sistema electoral español premia a los partidos más votados, con el objetivo de favorecer la formación de mayorías estables, por lo que nuevas alianzas, o la falta de ellas, pueden tener impactos notables en el resultado final.

El primer intento ha sido el de Pablo Casado, líder del conservador Partido Popular (PP), la principal fuerza opositora, para crear una coalición electoral con los liberales de Ciudadanos (C’s) en una marca electoral llamada “España Suma”.

Esta idea se empleó en las elecciones del pasado 28 de abril, pero solo en la provincia de Navarra (norte), en un intento de ambos partidos y de una pequeña formación local de frenar al nacionalismo vasco.

Casado y el PP creen que, si se crea, “España Suma” podría ser la formación más votada en el Congreso y lograría una mayoría absoluta en el Senado, con lo que ocuparían la posición de privilegio que actualmente ostenta el Partido Socialista (PSOE) del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez.

Sin embargo, desde Ciudadanos se rechaza unirse a esta idea a nivel nacional, pues temen quedarse eclipsados por el mayor tamaño del PP y, como dijo el líder liberal, Albert Rivera, salpicados por los numerosos casos de corrupción de los conservadores.

Rivera, aunque su partido ha forjado acuerdos con el PP en regiones y municipios, aspira en realidad a convertirse en la fuerza dominante del centroderecha español, por encima de la formación conservadora, y una hipotética “España Suma” dejaría a Ciudadanos sometidos al otro partido.

Pero en el PP no pierden la esperanza de convencer a los liberales, con el argumento de que los socialistas en el poder son los grandes beneficiarios de la actual desunión del centroderecha.

Esa división es la “mejor baza” para el PSOE, por lo que los conservadores no van a dejar “nunca” de “trabajar en esa línea”, afirmó hoy Cuca Gamarra, una responsable del PP, en una entrevista televisiva, en la que recalcó que “la fragmentación” es “el mejor aliado” del socialista Sánchez.

Por el lado de los socialistas actualmente en el poder, la ministra portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, evitó hoy discutir posibles al que su partido, el PSOE, especialmente por el lado de su izquierda con UP, y recalcó que trabajan por lograr un Gobierno “estable” que “afronte los verdaderos desafíos del país”.

La otra posibilidad que se está discutiendo en la extensión a todo el país de Más Madrid, un partido impulsado por Íñigo Errejón, exdirigente disidente de UP, que en las elecciones locales de mayo pasado logró resultados mucho mejores que Podemos en la región y el Ayuntamiento de la capital de España.

En algunas regiones españolas donde el control de la dirección nacional de Unidas Podemos es más difuso, sobre todo Andalucía (sur), o en partidos izquierdistas regionales que están unidos a UP, también hay dirigentes dispuestos a abandonar Podemos para unirse a Errejón.

También han mostrado disposición a sumarse algunos dirigentes de un pequeño partido izquierdista de la región valenciana (este), Compromís, que en las últimas elecciones de abril ya había roto su coalición regional de 2016 con Podemos.

El líder nacional de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció hoy en una entrevista en televisión que “es cuestión de tiempo” que su exsocio y amigo Errejón se convierta en “un actor de la política estatal, con su propio partido, con el PSOE o como sea”, disputando el voto a su antigua formación.

Errejón, de 35 años, mantiene hoy un mutismo total, pese al ruido de los últimos días sobre su posible salto a la política nacional, en la que antes apostó por una mayor cooperación PSOE-UP, posición que le costó su salida de Podemos.

“Vamos a ver si Íñigo se decide”, señaló hoy de forma escueta Marta Higueras, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital.

Si finalmente lo hace, habría que ver cómo quedan las posibles alianzas regionales que logra cerrar, pero sí volvería a mostrar la tendencia crónica a la división entre la izquierda española, mientras que la derecha tradicionalmente ha estado menos fragmentada.


Phoenix MediosJueves 28 marzo, 2019
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Un dividido pleno de la Eurocámara aprobó hoy una resolución que critica los esfuerzos del Grupo de Contacto internacional impulsado por la UE en favor de elecciones libres en Venezuela, frente a lo defendido por la diplomacia de la alta representante de la UE, Federica Mogherini.

El texto fue aprobado con 310 votos a favor, 120 en contra y 152 abstenciones.

En los nueve votos anteriores sobre Venezuela, socialistas, populares y liberales europeos habían conseguido consensuar un texto común, pero en esta ocasión los socialistas se han levantado de la mesa porque se habían sobrepasado “varias líneas rojas”, explicó a Efe Ramón Jáuregui, eurodiputado del PSOE español.

El texto dice “tomar nota” de “la falta de resultados tangibles” e insinúa que el Grupo de Contacto puede ser “utilizado por el régimen ilegal de (Nicolás) Maduro como estrategia para retrasar la resolución de la crisis con el fin de permanecer en el poder”.

El Servicio de Acción Exterior Europeo (SEAE) ha lamentado, según fuentes europeas y parlamentarias, esa crítica explícita de la resolución sobre el Grupo de Contacto, formado por ocho países comunitarios -incluida España- y cuatro de la región latinoamericana, para buscar una solución dialogada en Venezuela, preparar las condiciones para unos comicios presidenciales justos y apoyar la ayuda humanitaria.

Pese a todo, fuentes de la diplomacia europea señalaron  que con independencia de lo que apruebe la Eurocámara, “la posición sobre Venezuela se mantiene inalterable” en apoyo al Grupo de Contacto.

Otra línea roja por la que los socialdemócratas europeos han decidido desmarcarse de la derecha del hemiciclo es que la resolución no advierte contra una intervención militar, opción que no descartan algunos actores internacionales, como el presidente de EEUU, Donald Trump.

“Para nosotros (el texto) no es suficiente”, señaló a Efe Jáuregui, que dijo que “la intervención militar está demasiado presente y hay demasiadas declaraciones políticas más que evidentes”.

En la resolución no se incluye una condena a una posible intervención militar, sino que se señala el apoyo de la UE “en favor de un multilateralismo efectivo en el marco de las Naciones Unidas, con el fin de evitar una catástrofe humanitaria de mayores consecuencias”.

Desde los liberales europeos, Beatriz Becerra explicó a Efe que el texto no ha incorporado una advertencia contra la intervención militar porque ha preferido enfatizar “la solución pacífica vía elecciones libres, transparentes y creíbles”, que, dijo, es “la posición europea”.

El texto conjunto que consiguió la aprobación de la Eurocámara ha sido redactado por eurodiputados, en su mayoría españoles, del grupo de los populares (PPE), liberales (ALDE) y conservadores y reformistas (ECR, el grupo en negociaciones con el partido español de extrema derecha Vox).

En línea de anteriores resoluciones, la Eurocámara “confirma su reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino legítimo” y expresa “su pleno apoyo a la hoja de ruta de Juan Guaidó, consistente en instaurar un gobierno nacional de transición y celebrar elecciones presidenciales sin demora”.

También condena la represión y detención de periodistas, y solicita “la puesta en libertad inmediata e incondicional de todas las personas detenidas por ser familiares del presidente interino o miembros de su equipo”.

Por último, “denuncia la influencia del régimen cubano en Venezuela que ha contribuido, por medio de sus agentes, a desestabilizar la democracia e intensificar la represión política contra las fuerzas democráticas venezolanas”.

El eurodiputado del PP José Ignacio Salafranca explicó  que en torno a esta resolución, “los socialistas han puesto en evidencia su errática y contradictoria postura sobre Venezuela”.

“No querían ni reconocer que el Grupo de Contacto no ha producido un resultado concreto, ni tampoco reconocer la injerencia de Cuba”, añadió. (Efe).



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